No todas las personas que pierdes en la vida son una pérdida

Él iba a ser el elegido. El que se arrodillaría a pedir mi mano, el que lloraría al ver esas dos líneas rosadas de un test de embarazo, el que me ayudaría a apagar las velas en mi 80 cumpleaños.

Él iba a ser el elegido hasta que lo perdiera.

Al principio me dolió. Duele mucho. Tuve demasiadas noches de insomnio donde me acosté con pañuelos desordenados alrededor, lágrimas empapando mi almohada. Donde sentí que el dolor nunca se detendría, donde me cuestioné haberlo dejarlo, donde me regañé por no esforzarme más.

Pero un día me di cuenta de que iba a estar bien. Y no solo iba a estar bien, sino que iba a estar mejor que antes. Yo iba a ser libre. Finalmente iba a vivir la vida que quería.

Eso es porque un día me di cuenta de que no todos aquellos que pierdes son pérdidas. Y no todos aquellos que encuentres deben permanecer.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"