No soy fría, solo estoy un poco rota, cansada, sin ganas de más dolor en mi vida.

Y es que no me considero de esas personas que esperan hagan algo por ella, ya que aprendí que ninguna persona realizará algo por mí más que yo misma, en oportunidades pareciese que nada me interesa, cuando en realidad no es así. Me torné insensible externamente, no obstante, mi corazón sigue estando afectuoso.

Permanezco con un alma sensible y generosa, continúo con gran cantidad de ilusiones y aspiraciones, pero ocultas muy íntimamente. Hoy nada se parece aquel ayer, hoy no tan confiada y sencillamente he de otorgar mi afecto. Pues algo asimile y es que muy pocos merecen ser queridos, solo esas personas que de verdad expresan sus sentimientos de la misma forma que se les concede.

No debo ni siquiera acusar a ninguno, son mis errores y he admitido las consecuencias de mis hechos. He imaginado querer mucho sin conocer que principalmente tenía que quererme a mí misma y no percibir poco de lo que yo brindaba, mucho menos conformarme. Y a pesar de todo puedo decir que no me lamento de entregarme, puesto que me di cuenta el valor que poseo y la gran facultad que tengo de amar. Me encanta ser el prototipo de mujer que no se entrega a media, que proporciona todo a manos llenas. ¡Sí, ya lo entendí, por tal motivo me han lastimado! Sin embargo los golpes me ha ayudado hacer más fuerte y cada herida me recuerda que me he convertido en valiente.

Al mismo tiempo me di cuenta que no todos los amores son similares, y definitivamente no es el amor el que engañas sino las personas. Por esa razón hice una muralla en mi corazón y sé que aquel que en realidad le importe conseguir destruirla, pero por el instante elijo permanecer sola.

Las personas me señalan como cruel, pero ellos no se han filtrado a mi dormitorio y han logrado ver como en mi cojín bajan una gran cantidad de lágrimas, como se me rompe todavía el corazón cuando imagino ese cariño o aquel beso mal correspondido, esas noches juntos, pero sufriendo mucho frío, esas palabras tan desiertas que me expresaban y que tontamente creía. ¡Ninguno logró verme descender del cielo en el que habité cuando amé, es muy fácil sentenciar, pero ninguno se percató cuanto me costó levantarme! Sin embargo, yo soy lo importante, y sé que lo primordial es proteger mi corazón, pues ahora ya no lo entregaré tan fácilmente, ni voy a enamorarme de las frases sino de los hechos ¡YO TENGO VALOR! ESTOY CONSCIENTE, Y ACTUALMENTE LO TENGO BIEN CLARO.


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