No soy fría, solo estoy un poco rota, cansada, sin ganas de más dolor en mi vida.

Un tiempo amé de tal manera que esa persona no le bastó tanto cariño en sus dedos que prefirió que arrojar mi corazón era más fácil, no le interesó destrozarlo, y no me quedó otra elección, reuní cada segmento y nuevamente lo construí, a partir de ese momento me impedí que alguna otro amor ingresara en mis pensamientos, por tal motivo existen muchas personas que me sentencian y me señalan como “INSENSIBLE”, sin conocer que un tiempo amé y aun permanezco destrozada pero levantada, tendrían que llamarme “VALIENTE”.

Es notable como los individuos son expertos de sentenciar tan fácilmente pero son inexpertos de palpar un poco en la vida y que optan por reprochar y presenciar verdaderamente que existen detrás.

Y es una realidad que las personas más criticadas son esas que se les dificulta expresar sus emociones. Esas que no se ríen con facilidad o que no manifiestan algún sentimiento. Ese tipo de personas que se les dificulta abrir o dejar pasar a otra persona en su vida. Aquella que no cualquier objeto o persona la hacen perder los sentidos.

No le interesó habitar en mi corazón, sencillamente se dispuso a conquistarlo y luego abandonarlo. Se fue tiñendo aquel universo de matices que él los formó sombrío.

Nos abandonó y sin esperanzas de reír, sin el sueño o el anhelo de volver a ser dichosos, admito con firmeza que el tiempo lo cura todo, sin embargo en momentos permanecen cicatrices que lastiman y solo con palparlas un poco sangran de nuevo. Gracias al intervalo del almanaque he logrado levantarme nuevamente. ¡No fue sencillo! Pero triunfé, construí ese corazón que en aquel momento cedí y estoy segura que progresivamente lo repararé y es que todavía persisten pequeños hoyos que yo misma rellenaré.


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