¡No reveles tus proyectos! ¡Guárdalos y en silencio, colócalos en práctica!

Como dice un dicho: “No te abras con tu amigo, que él tiene otro amigo. Y el amigo de tu amigo, tiene amigos también”. Cuando oigas un secreto ajeno, contado por la propia persona o por otro, actúa como si no lo hubiera escuchado.

Cuando tenga un secreto propio, guárdalo para ti.

Una palabra dicha al viento, aunque a velocidad lenta, podrá volar paulatinamente como águila por el mundo, atravesando fronteras y océanos, llevando tu secreto por todo el mundo, destinado al lugar más lejano y desconocido y, cuanto más lejos siga, más incertidumbres se añadirá, hasta que se convierten en una verdad, al menos a los oídos de aquellas personas que jamás lo han visto, mucho menos lo conocen.

Así, no tendrás más control sobre lo que tanto intentaste guardar. El secreto hasta entonces guardado a siete, ocho, nueve llaves, dejó de ser secreto, para convertirse en la una verdad totalmente distorsionada y ya conocida por el mundo, sobre ti o sobre aquel de quien se reveló el secreto.

No revele tus secretos más íntimo, ni a tu amigo más cercano, además, las paredes tienen oídos y podrán ser reveladoras. Cuando menos esperas, alguien te contará tu propio secreto o algún secreto sobre ti que no conocías.


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