No permitas ser juzgado por quien no vive tu historia

Cada persona siente su mundo, su acontecimientos, su vida, de una manera propia. Nadie siente igual, ni el dolor ni el placer, lo que nos impide querer que el otro actúe como creemos que debería o como nosotros mismos actuaríamos. ¿Y quién dijo que lo que pensamos es el más correcto? Es mucha presunción de nuestra parte. Debemos evitar juzgar y ser más tolerantes.


De la misma forma, así como tantas veces escuchamos, es preciso ejercitar la empatía, colocándose en el lugar del otro, entendiéndolo antes de criticarlo. Y es preciso tener coraje para ponerse en los zapatos ajenos, porque eso duele, eso trae conciencia de que, muchas veces, estamos siendo injustos con quienes sólo necesitan apoyo. Lo cierto es que las actitudes extremas casi nunca son tomadas por quien está bien y tranquilo, sino por personas enredadas en medio del dolor y la desesperación.

Por lo tanto, no permitas que nadie te juzgue sin haber vivido tu historia, sin haber compartido nada contigo, sin nunca haber preguntado si necesitabas algo. El caso es que la mayoría de las personas sólo están preocupadas por lo que creen que son errores ajenos que podrían ser evitados, aunque ellos mismos tambien erran y tratan de esconderlo, apuntando el dedo hacia afuera, hacia los demás. Después de todo, nadie conseguirá ser tan implacable como nuestra propia conciencia. Tienes que simplemente aprender de tus errores y seguir adelante.


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