No digas “SÍ”, cuando quieres decir “NO”.

Decir “no” resulta difícil y casi siempre, nuestra primera respuesta es sí”, aunque eso implique una mayor carga e incluso un problema para nosotros.

Un vecino que vive pidiendo cosas, un compañero de trabajo al que siempre debes cubrir, tu jefe que te pide más y más horas, una compañera de facultad que te exige apuntes y trabajos, hay infinitos ejemplos de situaciones en las que deberíamos decir no, pero hacemos exactamente lo contrario.

Esta es una mala táctica, porque tarde o temprano te afectará y te impedirá hacer realidad tus sueños, ya que siempre te postergarás.

La delgada línea

Los seres humanos queremos agradar a los demás, deseamos ser aceptados, “caer bien” a nuestros semejantes.

Además, si intentamos agradar a todos, muchas veces dejamos de agradarnos a nosotros mismos.

La línea entre “ceder” saludablemente ante los demás y hacerlo en demasía es difusa y poco clara. Si la cruzamos, puede

representar un gran peligro.

¿Cuántas veces dijiste “SÍ” a los otros, a costa de decirte NO a ti? ¿Cuántas veces dejaste de lado lo que realmente querías y fuiste contra tus sentimientos y deseos, solo para dejar satisfecho a alguien?

Probablemente muchas y esto no es una buena idea.

Un momento difícil

A veces nos cuesta mantener nuestra postura. Nuestra voz puede temblar cuando decimos NO, al igual que nuestras manos o nuestras piernas. Evitamos mirar a la otra persona, nos sentimos mal, incómodos. Nos sentimos absolutamente incapaces de negarnos, a pesar de saber perfectamente que las consecuencias serán negativas para nosotros.

Sn embargo, aprender a proteger lo que realmente sentimos es esencial para nuestro desarrollo personal y para nuestro bienestar mental. No pienses que hay algunas personas que nacieron para imponer lo que desean y que otras están condenadas a decir “sí”: decir NO a la otra persona, reconocer un desacuerdo, dejar en claro que se tiene una opinión contraria, es una habilidad que se puede desarrollar.

No estamos condenados a una eterna infelicidad, a estar siempre insatisfechos y enojados con nosotros mismos por decir siempre sí, porque eso puede llevar a una enorme frustración por no hacer valer nuestras opiniones.

Cuando el “no” es positivo

Tendemos a pensar que el “no” es negativo, pero no es necesariamente así. Muchas veces, es una afirmación absolutamente positiva y clara de nuestra propia integridad. Cuando decimos “no” a lo del otro, estamos diciendo “sí” a nosotros, a lo que deseamos y sentimos.

Significa que tenemos control sobre nuestra propia vida y que sabemos exactamente qué queremos y qué podemos hacer.

Cuándo decir NO

1. Una de las ocasiones en las que debes decir “no”, es cuando te permite mantenerte leal a tus principios y valores. Si dices que sí a algo contrario a lo que piensas, indudablemente te sentirás mal más adelante, no te hagas cómplice de cosas de las que te arrepentirás.

2. El “no” te protege de ser utilizada y que la gente pase sobre ti. Abunda la gente que se aprovechará de tu tendencia a decir que sí y vivirán pidiéndote favores, trabajo, tiempo o dinero.

3. Cuando dices “no” a las cosas que te hacen perder el tiempo, ganas oportunidades de luchar por lo que quieres y deseas. Cumplir tus metas debe ser tu principal prioridad, siempre y si vives diciendo “sí” a los demás, las postergarás siempre.

4. El “no” te protege de ser abusada emocionalmente. ¿Cuántas veces fuiste a un lugar en la que hay gente que te hace sentir mal, únicamente por no decir “no” cuando te invitaban? Evita reunirte con gente que te hace sentir mal, que te quita méritos o hace comentarios desagradables; para eso, di “no”.

5. El “no” te permitirá cambiar las cosas que te dañan: una actividad, un horario, un trabajo. No persistas en lo que te afecta, únicamente para no quedar mal.

¿Cómo hacerlo?

La incomodidad y el miedo son las reacciones naturales cuando debemos decir “no”, especialmente las primeras veces.

Hay algunos trucos que te permitirán sortear con éxito el momento.

-Sustituye el “sí” dices casi automáticamente, por “voy a pensarlo”. De esta manera, tú tendrás el control de la situación y prepararás el terreno para un posible “no”.

-Tómate tu tiempo para responder. Normalmente queremos hacerlo rápido, pero no es necesario. Puede ser que un amigo te solicite dinero, un compañero de trabajo te pida que lo cubras un domingo o un familiar quiera que le cuides a sus hijos: no tienes por qué responder enseguida. Piénsalo bien y así podrás evaluar todas las consecuencias de tu respuesta. A veces decimos “sí” porque respondemos rápido, pero nos arrepentimos después. Di que lo pensarás y valora tranquilamente los pro y los contras de tu decisión.

– Ten en cuenta siempre tus prioridades, prioriza tus sentimientos, metas y objetivos. Si lo que alguien te pide va en contra de ellos, dile “no” a esa persona.

-Muestra una alternativa a lo que te piden. Quizás el problema no es que no quieras hacer algo, sino que ahora no puedes. Responde: “no quiero ir al cine hoy, pero el fin de semana sería fantástico”, si es lo que realmente deseas.

-No mientas ni busques excusas demasiado rebuscadas. Un “no, gracias”, seguido de un silencio, resulta muy claro y efectivo. Puede resultar incómodo la primera vez, pero la práctica te hará mejorar en este aspecto. Recuerda: “no, gracias” y luego silencio.

-No te culpes al decir “no”. Tienes derecho a decirle a tu pareja que prefieres estar sola o con tus amigas en algún momento. Mentir no es necesario ni tampoco dar demasiadas explicaciones: simplemente di “NO” sin sentirte culpable por ello.

Como ya has visto, el “no” puede transformarse en una poderosa herramienta de afirmación y poder, aprende a decirla cuando sea necesario.


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