“Niños eternos”: cómo detectar (a tiempo) a un hombre inmaduro

En lo laboral

Estos “hombres-niños” pueden mostrar una imagen muy exitosa, aparentar seguridad y ser incluso líderes con un buen puesto. En ocasiones, esto esconde una curiosa dicotomía: han llegado allí por sugerencias de sus padres o familiares, pero no se encuentran totalmente a gusto.

-La toma de decisiones es uno de los puntos críticos de su personalidad. Pueden posponerlas demasiado, por su inseguridad o por el contrario, tomarlas apresuradamente.

-Normalmente no aceptan sus errores y se los cargan a otros.

-Verbalmente expresan que quieren nuevos desafíos, pero no tienen el empuje para llevarlos adelante.

-Presentan un humor cambiante y especialmente variable con los problemas. Frente a las opiniones discordantes o plazos muy largos, pueden enojarse o irritarse: todo lo quieren ya.

– Al igual que los niños que buscan llamar la atención y que siempre se responda a sus antojos, el adulto inmaduro siente la necesidad de ganar y que todo se haga a su manera siempre.

-A veces son personas solitarias, pero en otras ocasiones pueden ser muy divertidos y sociables.

-Necesitan la admiración o el elogio de los demás, para fortalecer su débil autoestima.

-Cuando surgen adversidades o problemas más o menos grandes, tienden a evadirlos o postergarlos para más adelante. Son verdaderos expertos en esto.

-Temen la confrontación con los demás.


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