Mujeres inteligentes: el instinto también cuenta.

Dicen que las mujeres tenemos un instinto especial, esa capacidad de ser prevenidas ante cualquier circunstancia. Movidas por algo que sentimos en nuestro corazón y que nos despierta sensibilidad y emociones diversas ante cual sea el dilema que tengamos que enfrentar, nos dejamos llevar por eso que parece guiarnos a algún puerto seguro. En este proceso que nos genera la intuición no interviene solo lo emocional, sino también lo racional. Cuando pensamos en qué decisión nos conviene más tomar, ambas caras de la misma moneda entran en escena. Una mujer que actúa con inteligencia también cuenta con ese sexto sentido en la búsqueda del camino correcto.

Tanto hombres como mujeres tienen desarrollado un cierto grado de intuición, pero es sabido que la intuición femenina, ese sexto sentido que guardamos, suele ser mucho más intenso que en los hombres.

Es algo así como la voz de la conciencia. Aunque analizamos los pros y los contras de las situaciones que atravesamos, finalmente acudimos al llamado de esa voz que nace en nuestro interior y que acaba por repercutir ampliamente a lo hora de tomar decisiones.

Existen tres tipos de intuiciones, que son las más frecuentes y que están presentes en muchos momentos cruciales de nuestra vida. Te contamos cuáles son.

1.- Cuando el peligro se avecina

La intuición es, ni más ni menos, una señal de alerta que recibimos desde nuestro interior. La alerta de la presencia cercana del peligro, sea cual sea el origen, es una de las más importantes y las más comunes, pues se da con mucha frecuencia.

En realidad, cuando sentimos la sensación de peligro es porque nuestro cuerpo y nuestra mente nos lo están contando. Es cuando no debemos hacer caso omiso de aquello que sentimos y que parece no estar bien. Si estamos en un lugar con personas desconocidas, es normal que sintamos incomodidad, si alguien parece ser agresivo o no tiene un buen comportamiento. Si tomamos una decisión difícil, es probable que, en algún momento, mientras analizamos qué caminos tomar, algo desde los más profundo de nuestro corazón nos está indicando el camino. Si sentimos peligro de que algo malo puede sucedernos, la necesidad de huida no se hace esperar.



Nos sucede a menudo con cosas muy rutinarias, por ejemplo, salimos de casa y nos volvemos porque “algo nos dice” que olvidamos llavear la puerta, olvidamos cerrar una ventana o simplemente, no estamos seguras. Es por este instinto que tomamos, aparentemente, decisiones raras como salir de un lugar al que fuimos a distraernos, aunque todo parezca estar bien, solo porque sentimos que algo anda mal. Probablemente te quedes con la duda de si has hecho o no, lo correcto, pero tu intuición te estaba pidiendo algo importante.

2.- La primera impresión siempre es la que cuenta

Las mujeres sabemos reconocer si estamos o no en lo cierto con una primera impresión. Podemos equivocarnos y comprobar más adelante que estábamos en un error, pero no solemos fallar. Es común que, al conocer a alguien, verlo y tratarlo por primera vez, intentemos sacar una radiografía de esa persona y procurar entender de quien se trata. En esa tarea puede caernos bien, como puede caernos muy mal.

Si tenemos un encuentro con el chico que nos gusta y pasamos por la situación desagradable de intuir que no vamos a congeniar. no quiere decir que, seamos muy selectivas o exquisitas con nuestros gustos, simplemente, nos sentimos incómodas con esa persona, no estamos a gusto y esa sola razón es suficiente para dar marcha atrás con respecto a lo que pudiera pasar. Nuestra intuición nos ha dicho que no es el indicado y, en ese caso, solo seguir el instinto nos hace sentir más tranquilas.

3.- A la hora de tomar decisiones

A lo largo de nuestra vida nos encontramos en momentos decisivos, hay que tomar un atajo para resolver una situación y eso es algo que nos sucede una y otra vez. Pues bien, en proceso de hacerlo y en busca de dar esa respuesta correcta y oportuna, intentamos seguir la lógica que le corresponden a las cosas. Hemos estudiado el caso, los posibles resultados y lo que deberíamos hacer se encuentra matemáticamente resuelto ante nuestros ojos. El resultado está sobre la mesa y hay que hacerlo. Pero algo desde la profundidad de nosotras mismas, nos está diciendo que ese plan tiene algunos errores, que ese no es el camino correcto, que, aunque todo parezca estar resuelto, algo no encaja. En ese rompecabezas hay piezas que no corresponden. Debemos revisarlo todo de nuevo, desarmar las ideas, los argumentos y reconstruir la realidad.

Puede que no parezca correcto y que quizás todos a nuestro alrededor esperen que hagamos lo previsible. Pero si estamos comenzando a sentir que debemos dar un giro de timón, no podemos desoír esa voz.

Lo importante ante cualquier situación en la que nos encontremos es que, si no estamos seguras del paso que vamos a dar, algo que puede tener consecuencias radicales en la vida como abrir una puerta hacia nuevas expectativas o cerrar otra y cambiar el curso de nuestra historia, si no tenemos la certeza, siempre será mejor seguir el instinto.

Una mujer inteligente actúa con su capacidad de razonamiento en mano, pero nunca olvida prestar atención a las señales de alerta que el instinto le envía. Por temor a modificar la lógica de nuestro accionar, nos perdemos de vivir, de llegar a metas que soñamos. Piénsalo y dale paso a tu instinto.


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