Muere Alfie Evans cuatro días después de ser desconectado: su muerte abre un fuerte debate

Su padre ha anunciado en su cuenta de Facebook que Alfie Evans, el bebé de 23 meses que sufría una enfermedad degenerativa sin cura, ha muerto esta madrugada en el hospital de Liverpool donde permanecía ingresado.

El bebé fue desconectado el pasado lunes, por decisión judicial y en contra del deseo de sus padres, de las máquinas que lo mantenían con vida. Aunque los médicos creían que sobreviviría pocos minutos, contra todo pronóstico siguió respirando por sus propios medios durante cuatro días. Su vida se apagó y con ella acaba también la batalla legal de los padres, pero se abre un fuerte debate sobre quién debe decidir sobre la vida del menor en estos casos.

“Mi gladiador ha depuesto su escudo y ganado sus alas a las 2:30. Absolutamente desconsolados. Te quiero mi pequeño”.

Una dura batalla legal



Sus padres Tom Evans, de 21 años, y Kate James, de 20, lucharon para que su hijo no fuera desconectado del soporte vital, pero el Tribunal Supremo del Reino Unido les denegó apelar la decisión judicial.

Luego consiguieron que Italia le concediera la nacionalidad al bebé británico para que pudiera viajar a Italia y seguir recibiendo tratamiento en un hospital gestionado por el Vaticano, pero también les ha sido denegado hasta en tres ocasiones. Médicos y jueces consideraban que brindarle más asistencia médica sería no solo “inútil”, sino “cruel e inhumano”.

Las redes se empiezan a llenar de reacciones ante el fallecimiento del pequeño Alfie. Su vida se ha apagado pero sin duda su muerte plantea un gran debate acerca de quién debe decidir sobre la vida de un menor en estos casos.

Hay despedidas repletas de sentimiento y opiniones de todo tipo. Desde los más duros que consideran que se ha cometido un “asesinato” hasta quienes creen que la decisión de desconectarlo ha sido lo más “digno” para el bebé.

Hagamos un poco de historia sobre este triste caso.

Alfie Evans: en contra del deseo de sus padres, Reino Unido desconecta al bebé del soporte vital

Alfie Evans nació en mayo de 2016 con una enfermedad cerebral degenerativa sin cura que no ha sido diagnosticada con precisión. Su estado fue empeorando hasta necesitar asistencia respiratoria y desde diciembre se lo mantenía ingresado en el hospital Halder Hey de Liverpool (Inglaterra) conectado al soporte vital. Según los médicos decían, “no hay esperanza” y su estado de salud se veía deteriorado con el paso de los días, por lo que la justicia de su país decidió poner fin al tratamiento que recibía el bebé el de 23 meses, lo que indefectiblemente podría acabar con su vida.

Su jóvenes padres, Tom Evans, de 21 años, y Kate James, de 20, lucharon porque su hijo no sea desconectado, pero el Tribunal Supremo del Reino Unido les denegó su derecho a apelar la decisión judicial. Consiguieron que Italia le concediera la nacionalidad al bebé británico para que pudiera viajar a Italia y evitar ser desconectado, pero no sirvió de nada: finalmente le retiraron el soporte vital.

Querían llevarlo a Roma

Desde el Hospital señalaban que seguir tratando al niño era “cruel, injusto e inhumano”, mientras que los jueces manifiestaban que necesitaba “paz, tranquilidad y privacidad”.

Pero el deseo de los padres era muy distinto. Su intención era trasladarlo a Roma al hospital Bambino Gesù, gestionado por el Vaticano, donde se habían ofrecido a acogerlo para seguir recibiendo tratamiento.

Incluso el Papa Franciso se hizo eco de la petición:

 

Finalmente, el Papa Francisco escribió en su cuenta de Twitter en relación al fallecimiento del pequeño gran luchador.

Fuente: bebés y más


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