Muchas personas se irritarán cuando comiences a hacer lo que te hace más feliz

En esta voragine, muchos de nosotros acabamos olvidando el lado humano y afectivo, que necesita ser regado, y priorizamos aquello que puede ser comprado, manipulado, en el plano material.

Con eso, la espiritualidad y la intelectualidad se colocan de lado, mientras se buscan status, posición social, evidencia mediática, cuerpos perfectos y dientes blancos.


Queremos ser notados, ser queridos, ser conocidos. Queremos ostentar marcas, modelos y viajes. Para eso, a veces hemos venido, a veces, a quien no merecía un pingo de nuestro día.

Se suma a esa necesidad de ser bien visto socialmente, la incapacidad que muchas personas tienen para lidiar con lo contradictorio, con la reprobación de las miradas ajenas.

Muchos no soportan ver a alguien molesto por algo que ellos hicieron. Y si no logramos entender que existirán actitudes necesarias, aunque desagraden a los demás, vivimos como rehenes de la aprobación ajena, viendo nuestra felicidad yendo, allá lejos de nosotros.

Actuar en favor de uno mismo no siempre es egoísmo, sino sólo estrategia de supervivencia. Es necesario saber que cuando empezamos a elegir por todo lo que nos haga más felices, muchos no entenderán e incluso se irritarán, porque nada causa más envidia que la felicidad.

Por lo tanto, si no estás pisando a nadie por el camino, siga optando por lo que emociona su corazón, escoge sonreír y ve libre por ahí. Quien te ama verdaderamente alentará por ti, siempre. ¡Ve a ser feliz!


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