Mira lo que le pasa a tu cuerpo cuando te enfureces y aprende a controlarte

Si bien enojarnos puede resultar perjudicial para la salud, en ocasiones resulta incluso necesario. A diario nos tropezamos con situaciones que nos disgustan, eso produce en nosotros cierto estrés y el enojo nos ayuda a liberar esas tensiones y desahogarnos. De otra forma, el enojo intenta protegernos, generalmente sentimos ira cuando nos damos cuenta de que nuestros seres queridos o nosotros somos atacados, de igual manera sucede cuando alguien se mete con nuestras cosas.

De acuerdo con la American Psychological Assocaiton (APA), enojarse no siempre es algo que esté fuera de lo normal, ya que existen causas que inevitablemente nos llevan a eso. Por otro lado la ira, en combinación con la frustración pueden llegar a tener consecuencias negativas, tanto interiores como por externas.

Para el psicólogo Raymond W. Novaco, hay cuatro maneras claras de provocar enojo en una persona; una de ella es la frustración, sucede cuando generalmente no alcanzamos ciertos objetivos; otra son las cosas irritantes, como los ruidos molestos; luego tenemos las provocaciones verbales y con más razón, las no verbales y para terminar, la injusticia.

¿Qué cambios genera en nuestro cuerpo el enojo?

Al enojarnos exponemos a nuestro cuerpo a consecuencias muy peligrosas, una de ellas el sufrir un ataque al corazón, ya que después de dos horas de haber pasado el enojo, ese riesgo aumenta cinco veces. Por otro lado también podemos sufrir un derrame cerebral, que luego de un enojo grande, esa posibilidad aumenta tres veces.

La furia, en cambio, puede producir un trastorno neurovegetativo, cuya forma de manifestarse principalmente es con sudores, palidez, enrojecimiento del rostro o cosas peores como temblores, reacciones con gritos y violencia. También el odio forma parte de este trastorno, logrando que tengamos menor capacidad de raciocinio.

Según algunos estudios, la ira aumenta los niveles de cortisol, que es la hormona causante del estrés. Por otro lado, el hecho de estar enojado hace que el cerebro libere mayor cantidad de oxígeno, lo que repercute en la capacidad pulmonar de una persona y se exponga ésta a ciertos problemas respiratorios. El rostro también sufre variaciones, los ojos se abren más de lo normal, el ceño se frunce, la barbilla se levanta, entre otras cosas. Estas contracciones en el rostro permiten que la persona manifieste sentimientos de rabia.

Cuando nos enojamos incluso envejecemos, ya que nuestro cuerpo genera un sistema de emociones que causan un envejecimiento tres mil veces más de lo normal.

Cómo podemos diferenciar la ira, el enojo y la furia

Para saber por qué nos ponemos furiosos, debemos distinguir claramente cuáles son los motivos que despiertan nuestro sentimiento de ira. Por lo general la ira es lo que antecede a la furia y hasta puede ser sin alguna causa aparente. Normalmente es a consecuencia de sentimientos como preocupación, incertidumbre, injusticia, etc.

El enojo, como habíamos aclarado anteriormente, es una emoción normal y hasta saludable, pero si no lo controlamos bien, puede desencadenar en una furia totalmente perjudicial, tanto para nosotros como para las demás personas. Por eso, es importante que sepamos reconocer cuáles son estados anteriores a la ira, tratar de controlarlos y de esa forma reducir toda posibilidad de cometer algún acto de violencia. A veces hasta resulta difícil de explicar como una persona estando furiosa, puede llegar al punto de terminar con la vida de otros seres.

¿Cómo podemos controlarlos?

Por fortuna existen formas de controlar estos estados, esto se consigue realizando ejercicios de autoconocimiento. Aquí te mostramos algunas formas de poder controlarlos:

1- Avisa cuando estás furioso: Trata de ser claro y dar a conocer cómo te estas sintiendo, de esa manera ya estarás anticipando los acontecimientos.

2- Trata de utilizar la respiración: El ejercicio de respirar te hará sentir mejor. Intenta respirar cada vez más profundamente y verás que de esa forma irás oxigenando cada vez más tu organismo, lo que te traerá la calma más rápidamente.

3- Camina y realiza ejercicios: Moverse es una forma de ir apagando el enojo, si quieres hasta puede caminar y hablar, y verás que de esa forma aquietarás tus emociones. Incluso los ejercicios de yoga podrían ayudar.

4- No estés en un ambiente tenso: Libérate de cualquier ambiente de tensión que te rodee. Mientras más te alejes y encuentres lugares donde haya paz, podrás incluso pensar, analizar y hasta calmar tu ira.

5- Intenta proteger a los demás: Cada uno sabe hasta dónde puede llegar y si tú crees que puedes dañar a terceras personas, principalmente intenta resguardarlas y ponerlas a salvo.

6- Cuida tu forma de hablar: Aunque no sea contacto físico, debes cuidar mucho lo que vas a decir, recuerda que las palabras también dañan.

Es importante que pongas en práctica los ejercicios para poder controlar la ira y no lastimar a terceros. Recuerda que no estás sólo, siempre hay gente que necesita de ti y si en verdad no los puedes controlar trata de pedir ayuda profesional, eso te ayudará a proteger a tus seres queridos y a ti mismo. ¡Todos podemos mejorar!


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