Mi pareja está en fase terminal. Se puede revertir una situación tan crítica ?

Cuando pasan los años quizás sientas que ya no es lo mismo de antes y que tu relación ha cambiado, las cosas van tomando un color diferente. En este proceso de cambios notas que él está distinto. ¿Será que ya no es el mismo o simplemente fuiste permisiva y ahora ya nada es lo que fue? Es probable que con el tiempo tú hayas modificado tu manera de ver las cosas.

Bajo el efecto del enamoramiento solo veías lo que querías, pero hoy comienzas a encontrar los defectos que has pasado por alto o no quisiste ver. Comprueba cuál es tu realidad.

El principio del cambio

Se acabó la magia y ya no hay besos, ni abrazos, ni nada? Qué pasó!
Cuando pasan los años quizás sientas que ya no es lo mismo de antes y que tu relación ha cambiado, las cosas van tomando un color diferente. En este proceso de cambios notas que él está distinto. ¿Será que ya no es el mismo o simplemente fuiste permisiva y ahora ya nada es lo que fue? Es probable que con el tiempo tú hayas modificado tu manera de ver las cosas.

Bajo el efecto del enamoramiento solo veías lo que querías, pero hoy comienzas a encontrar los defectos que has pasado por alto o no quisiste ver. Comprueba cuál es tu realidad.
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El principio del cambio

Tal vez al empezar la relación te pusiste involuntariamente una venda en los ojos, dejaste de ver todo aquello que te resultara desagradable. Pasaron los años y la venda fue gastándose con roces, idas y vueltas hasta que finalmente acabó por caer.

Pues bien, ahora tienes frente a ti lo que trataste de evitar en su momento, pero ya es demasiado evidente. Tienes la opción de seguir a ciegas y que las cosas sigan como están o bien, toma la decisión de cambiar de actitud.

Todo cambio de actitud tiene su costo. Puedes hacer el correspondiente reproche y buscar que las cosas mejoren, tal vez aceptar sus defectos, pero si esto no se da, entonces, todo puede llegar a su fin y ser de alguna forma la mejor decisión.

La falsa expectativa

Se acabó la magia y ya no hay besos, ni abrazos, ni nada? Qué pasó!
Cuando pasan los años quizás sientas que ya no es lo mismo de antes y que tu relación ha cambiado, las cosas van tomando un color diferente. En este proceso de cambios notas que él está distinto. ¿Será que ya no es el mismo o simplemente fuiste permisiva y ahora ya nada es lo que fue? Es probable que con el tiempo tú hayas modificado tu manera de ver las cosas.

Bajo el efecto del enamoramiento solo veías lo que querías, pero hoy comienzas a encontrar los defectos que has pasado por alto o no quisiste ver. Comprueba cuál es tu realidad.
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El principio del cambio

Tal vez al empezar la relación te pusiste involuntariamente una venda en los ojos, dejaste de ver todo aquello que te resultara desagradable. Pasaron los años y la venda fue gastándose con roces, idas y vueltas hasta que finalmente acabó por caer.

Pues bien, ahora tienes frente a ti lo que trataste de evitar en su momento, pero ya es demasiado evidente. Tienes la opción de seguir a ciegas y que las cosas sigan como están o bien, toma la decisión de cambiar de actitud.

Todo cambio de actitud tiene su costo. Puedes hacer el correspondiente reproche y buscar que las cosas mejoren, tal vez aceptar sus defectos, pero si esto no se da, entonces, todo puede llegar a su fin y ser de alguna forma la mejor decisión.
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La falsa expectativa

Es muy común escuchar la frase “él no es lo que yo esperaba”. Cuando conocemos a alguien depositamos en él un ideal de pareja que estamos buscando consiente o inconscientemente. Transferimos en esa persona el ideal que esperamos y quizás en ese afán dejamos de ver muchas de las cosas que con el tiempo comienzan a perturbamos hasta que finalmente la relación acaba.

La falsa expectativa surge como causa y efecto de la búsqueda constante de aquello que no hemos encontrado en una pareja anterior o simplemente de lo que creemos que anhelamos. La transferencia de imágenes no es la mejor opción.

Intenta, por lo tanto, conocer a la persona que está a tu lado, y así sabrás hasta qué punto es quien realmente estabas esperando.

Tómate el tiempo para conocerlo
Tómate el tiempo que sea para conocer a tu pareja y no dejes en las manos del tiempo aquello que no quieres conocer. No te apresures en vivir una relación sin saber a ciencia cierta si lo que crees y lo que esperas de él realmente es posible.

Conoce y aprende sus gustos, sus afinidades contigo, aprovecha los puntos en común para entablar diálogos enriquecedores y encontrar nuevas oportunidades de seguir el camino juntos.

Conoce a sus amigos, los lugares que frecuenta, su manera de pensar.

Comparte lo que tienen en común y observa con detalle lo que no compartas. Algunas diferencias son enriquecedoras, pero otras difíciles de sostener. Busca el necesario equilibrio.

La persona de la que te enamoraste ya no está

Se acabó la magia y ya no hay besos, ni abrazos, ni nada? Qué pasó!
Cuando pasan los años quizás sientas que ya no es lo mismo de antes y que tu relación ha cambiado, las cosas van tomando un color diferente. En este proceso de cambios notas que él está distinto. ¿Será que ya no es el mismo o simplemente fuiste permisiva y ahora ya nada es lo que fue? Es probable que con el tiempo tú hayas modificado tu manera de ver las cosas.

Bajo el efecto del enamoramiento solo veías lo que querías, pero hoy comienzas a encontrar los defectos que has pasado por alto o no quisiste ver. Comprueba cuál es tu realidad.

El principio del cambio

Tal vez al empezar la relación te pusiste involuntariamente una venda en los ojos, dejaste de ver todo aquello que te resultara desagradable. Pasaron los años y la venda fue gastándose con roces, idas y vueltas hasta que finalmente acabó por caer.

Pues bien, ahora tienes frente a ti lo que trataste de evitar en su momento, pero ya es demasiado evidente. Tienes la opción de seguir a ciegas y que las cosas sigan como están o bien, toma la decisión de cambiar de actitud.

Todo cambio de actitud tiene su costo. Puedes hacer el correspondiente reproche y buscar que las cosas mejoren, tal vez aceptar sus defectos, pero si esto no se da, entonces, todo puede llegar a su fin y ser de alguna forma la mejor decisión.
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La falsa expectativa

Es muy común escuchar la frase “él no es lo que yo esperaba”. Cuando conocemos a alguien depositamos en él un ideal de pareja que estamos buscando consiente o inconscientemente. Transferimos en esa persona el ideal que esperamos y quizás en ese afán dejamos de ver muchas de las cosas que con el tiempo comienzan a perturbamos hasta que finalmente la relación acaba.

La falsa expectativa surge como causa y efecto de la búsqueda constante de aquello que no hemos encontrado en una pareja anterior o simplemente de lo que creemos que anhelamos. La transferencia de imágenes no es la mejor opción.

Intenta, por lo tanto, conocer a la persona que está a tu lado, y así sabrás hasta qué punto es quien realmente estabas esperando.

Tómate el tiempo para conocerlo

Tómate el tiempo que sea para conocer a tu pareja y no dejes en las manos del tiempo aquello que no quieres conocer. No te apresures en vivir una relación sin saber a ciencia cierta si lo que crees y lo que esperas de él realmente es posible.

Conoce y aprende sus gustos, sus afinidades contigo, aprovecha los puntos en común para entablar diálogos enriquecedores y encontrar nuevas oportunidades de seguir el camino juntos.

Conoce a sus amigos, los lugares que frecuenta, su manera de pensar.

Comparte lo que tienen en común y observa con detalle lo que no compartas. Algunas diferencias son enriquecedoras, pero otras difíciles de sostener. Busca el necesario equilibrio.

La persona de la que te enamoraste ya no está

Lo concreto es que sepas que en ocasiones las relaciones mueren, y el amor que alguna vez existió se va evaporando hasta desaparecer. El tiempo cambia a las personas o simplemente, a fuerza de rutina y de costumbre, los defectos emergen y en la balanza de lo bueno y de lo malo, es lo que más pesa. El amor que alguna vez sentiste se desvanece y la persona que alguna vez tenía tanta importancia para ti, empieza a convertirse en un extraño.
Puede que hayan pasado juntos los últimos años sólo para tratar de encontrarse en algún punto como al principio de todo. Ese junto a quien te despiertas cada mañana no es aquel que recordabas. La pareja que alguna vez fueron ya no existe, en algún punto se esfumo y es preciso pensar en la solución correcta y en la más sana.

Lo que se va perdiendo

Es importante que sepas qué es lo que se fue perdiendo. Cuando caes en la cuenta de que ya no es lo mismo, quizás hayas perdido de vista los detalles.

Puede que en un principio de tu relación no te des cuenta de que pasaron, a lo largo del tiempo, una infinidad de detalles que dejaste perderse en el abismo de los años. Un te quiero en el momento oportuno, un regalo en una fecha especial, un abrazo cuando lo necesitaste, pero no supiste pedirlo, una palabra de aliento, una caricia, un beso; simplemente detalles. Parece poco y parece tonto, pero no es así.

Los pequeños detalles hacen el día a día de tu relación y mantienen viva la llama del amor, si él no lo supo hacer en su momento hoy estás sintiendo esa carencia. Quizás sea mejor tomar una decisión al respecto.

Lo que aprendemos

Cuando todo se acaba y no hay marcha atrás, no te quedes con el sabor amargo de lo que pudo ser, pero no fue, con los reproches y desavenencias. La clave para encontrar el camino de regreso y de reencuentro contigo misma es guardar para ti lo positivo.
Busca en el fondo de las cosas aquello que aprendiste de esa relación, piensa que toda relación es un aprendizaje, una lección de vida. Del error se aprende y se guarda como el haz bajo la manga para sacar la carta precisa en el momento oportuno.

No es menos cierto que los seres humanos tenemos la extraña costumbre de olvidar lo malo como una forma de negación del pasado y tendemos a tropezar con la misma piedra, por ello, es necesario que reconozcas aquello que no has visto en otras relaciones.


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