Mami, cuida de mi infancia, eres la única cosa que tengo

Mi infancia es más que importante. Durante esta fase mi personalidad, además de mi forma de ser y de actuar, son formadas. Incluso, ese es el momento en que se establece un modo de pensar. Se inculcan valores y principios, así como se crean los pequeños defectos de todo ser humano.

Mi infancia, este hermoso tesoro compartido

Mamá, cuida de mi infancia, por favor. Porque estamos hablando de un hermoso tesoro compartido. Es un bien no material que proporciona la inestimable posibilidad de volver al pasado. Revivir la infancia con un niño ofrece la posibilidad de someter todo a la visión más pura e inocente.

Redescubre esa simplicidad, la vivacidad, y la sinceridad de cualquier niño. Percibe la vulnerabilidad de esas almas tan jóvenes e inmaculadas. Aprende a ser feliz con muy poco ya ver cada problema como pequeñeces que sazonan nuestras vidas.

Disfruta de las cosquillas y la sensación de frío en la barriga. Siente esa curiosidad y ese inmenso deseo de aprender. Siente el saber abrazar. Aferrate a esa osadía de conquistar los sueños más profundos. Calma tus nervios y permite dar vida a esas carcajadas y esas sonrisas tan verdaderas.

Libera todo lo que sientes. La inteligencia o la transparencia emocional de los niños es lo que puede curar las almas adultas heridas. Siente empatía por las personas que te rodean. Siente lo mismo por las demás personas, sin diferencias ni restricciones ridículas, transmitidas por los adultos.


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