Mami, cuida de mi infancia, eres la única cosa que tengo

Cuida mi infancia por favor y el reflejo de lo que se proyecta en mí

Mamá, cuida de mi infancia porque tarde o temprano mi temperamento también va a decir mucho sobre ti. Enséñame con el ejemplo, muéstrame el camino con tus acciones y tus palabras.

No tengas miedo de equivocarse, mamita. Vamos a construir juntos el conocimiento, cuando nos levantemos después de cada caída.

Recuerda que detrás de cada niño bien educado están padres educados y, sin duda, dedicados. Así que te hiciste madre asumiste un rol como figura y modelo de educación. Piensa dos veces antes de mentir, acusar, faltar con el respeto, y realizar cualquier otro mal comportamiento que pueda absorber como adecuado.

No te olvides que detrás del adulto que apela al castigo físico, se esconden otras grandes verdades. Pues, detrás de cualquier palmada hay una infancia complicada. Allí se encuentra un niño herido que confunde miedo con respeto.

Nunca permitas que confunda el amor genuino entre padres e hijos, con malos tratos. No quiero tolerar gritos y agresiones de cualquier tipo como si fueran “por mi propio bien”. De esta forma, sólo se puede internalizar que la violencia es el medio legítimo de resolución de conflictos y de canalización de sentimientos negativos.


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