Madre de Meghan Markle se siente “miserable” tras ser silenciada.

Hace días la noticia a nivel mundial fue la de la boda real entre el Príncipe Harry y la ex actriz Meghan Markle, siendo este evento tapa en revistas, periódicos y portales, también fue trasmitido por medios televisivos y radiales, llegando así a todo el mundo. Ese gran paso hizo que Meghan pase a ser una figura poderosa, con una voz que puede llamar la atención del mundo entero, pero así como desde afuera tal vez se vea como una linda historia, se puede decir que los miembros de la familia de Meghan no terminaron por ser tan afortunados en ese sentido.

Doria Ragland es el nombre de la madre de la ex actriz y hoy duquesa de Sussex, y aunque parezca poco creíble, la misma no puede mencionar ni siquiera una sola palabra que refiera a su hija sin un permiso previo de la familia real. ¿Tiene alguna explicación esta drástica determinación? Sin duda que esta acción, más que sorprender a los familiares y amigos, deja bastante desconcertada a las personas que miran desde afuera. Pero la cosa no termina ahí, ya que también está empezando a tener consecuencias negativas, principalmente para la señora Doria.

La madre de Meghan hoy tiene 61 años de edad, es instructora de yoga, trabajadora social y también gusta de apoyar a los ancianos necesitados dentro de su comunidad. De hecho, incluso tiene una maestría en trabajo social por parte de la Universidad de Carolina del Sur.


Es una mujer que corre maratones, usa rastas y lleva una perforación en la nariz. Pero pese a ser quien es ¿por qué se siente miserable? Según lo publicado por RadarOnline, la señora dice sentirse “miserable” luego de haber sido prácticamente silenciada por la familia real.

Una fuente cercana a la nueva duquesa de Sussex, explicó claramente que Doria no puede comer, no puede hablar y ni siquiera está autorizada a abrir la boca sobre Meghan, claro, a menos que lo apruebe con la familia real.

Lo que la fuente resaltó es que básicamente la silenciaron y la hicieron firmar un acuerdo de confidencialidad. Por supuesto que situaciones como éstas no caerían bien a ninguna madre, en especial a aquellas que se llevan de muy buena manera con sus hijas, como es este caso, ya que se puede decir que el vínculo entre Meghan Markle, de 36 años y su madre va más allá de lo que otorga la sangre, son extremadamente unidas.

La nueva duquesa es el fiel reflejo de su progenitora, pero no nos referimos al físico, específicamente hablamos de los valores transmitidos de madre a hija, de la forma de vida, de las aficiones y por supuesto, de la personalidad. Se complementan, se aman y se necesitan, por esa simple razón, la presencia de Doria fue hasta casi imprescindible en el “sí, quiero” real de su hija.


Doria sigue teniendo su casa de Los Ángeles y precisamente fue en dicha ciudad donde algunos amigos suyos vieron la ceremonia nupcial en la televisión. Y como era de esperarse muchos de ellos ansiosamente intentaron hablar con ella, con el fin de obtener los detalles sobre el gran evento que se estaba llevando a cabo, ya que obviamente compartían la felicidad de Doria, y tanto como ella estaban emocionados por saber más acerca de ese día tan especial que estaba viviendo Meghan, pero todo fue en vano. Grande fue la sorpresa de todos los allegados, ya que todos los medios masivos de comunicación hablaban sobre la magnitud de lo que se estaba celebrando, detalle por detalle, desde los vestidos, hasta las decoraciones; y sin embargo Doria no se animaba a hablar mucho de lo que estaba aconteciendo.

Efectivamente la fuente cercana a Meghan explicó la situación de esta manera: “Sus amigas la han consultado cómo fue la boda, cómo estaba la comida, preguntando qué tan feliz Meghan estaba”, por supuesto son preguntas que comúnmente se hacen ante el logro de una persona estimada, luego siguió “…y todo lo que hizo Doria fue encogerse de hombros. Ella no dijo una palabra. Está tan triste. La pobre mujer se ve y se siente miserable”, añadió la fuente a la publicación. Incluso antes de la boda, ante la insistencia de los periodistas, las únicas palabras que pudieron sacar a Doria fueron: “Mire, no puedo decir nada”.

Ante esta situación surgen varias preguntas, ¿cómo se siente la madre de Meghan en este momento? ¿Está satisfecha de que su hija pase a formar parte de la realeza? ¿Qué hizo que ella accediera a firmar dicho acuerdo de confidencialidad? Se puede decir que son preguntas sin respuestas, ya que la única que puede responder a eso es la propia Doria, pero al preguntárselo directamente a ella, el silencio responde, creando cierta confusión. Lo cierto y concreto es que no puede emitir una palabra acerca de su hija, sin que la familia real se lo permita.

Doria, como es de esperar, se siente afectada por ese hecho, y más aun teniendo en cuenta que fue la única quien acompañó a Meghan en nombre de todos los Markle Ragland. Doria Ragland se había separado de su marido cuando Meghan apenas tenía 6 años, así que tampoco cuenta con un compañero que esté a su lado brindándole fuerzas.

Seguramente muchos de ustedes ante todo este hecho se estarán haciendo la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto influye Meghan para dejar a su madre pasar por esto?

Fuente: labotana


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