Los hijos se van. ¿Qué hacer cuando el nido queda vacío?

Es el ciclo de la vida: dos personas se enamoran, se casan, tienen hijos. Los pequeños llenan de amor la vida de sus padres, luego vienen las pequeñas (o grandes) travesuras, la escuela, el colegio, la facultad.

En algún momento, esos que ayer eran niños, son lo suficientemente grandes para emprender vuelo, dejando el hogar paterno, buscando hacer su propia vida.

Qué hacer cuando el nido queda vacío

Es un momento para sus padres: hasta ahora, la vida había girado en torno a esos niños y ahora eso cambia radicalmente.

Varias situaciones pueden darse, pero no son pocos los casos en los que experimentan el “síndrome de nido vacío”.

Pérdida


Cuando los hijos se van del hogar, queda un espacio y un silencio difíciles de llenar.

Una pareja puede sentir grandes sentimientos de depresión, tristeza y dolor cuando sus hijos, ya adultos, se independizan, ya sea para ir a estudiar o se van a otra casa.

El casamiento de un hijo o una hija puede provocar sentimientos parecidos, ya que el papel e influencia de los padres a menudo se vuelve menos importante que el del nuevo cónyuge.

Aunque hombres y mujeres pueden experimentarlo, ellas pueden ser más propensas a sentir el nido vacío que ellos. Esto puede ocurrir porque las madres suelen pasar por otros momentos importantes en su vida simultáneamente, como la menopausia o el cuidado de sus padres ya mayores.

Los hombres también pueden experimentar sensaciones similares de pérdida con respecto a cuándo sus hijos se marchan de casa, aunque se manifiesta de manera diferente.

El síndrome del nido vacío no es un diagnóstico clínico, pero se reconoce como un período de transición. En este momento, muchas personas experimentan sentimientos profundos de soledad y tristeza.

Hay casos en que los padres sienten incluso culpa cuando los hijos se van de la casa: es cuando la relación con sus hijos fue tensa y difícil.

Además de estos sentimientos, los padres pueden experimentar dificultad para concentrarse, fatiga, incapacidad para encontrar placer o una preocupación excesiva por la nueva situación.

Por supuesto que los síntomas no son universales y dependen de la situación particular de la separación y de la relación entre padres e hijos, además de la historia particular.

Aunque los padres animan siempre a sus hijos a ser independientes, paso necesario para convertirse en adultos, la experiencia puede ser bastante dolorosa.

Los síntomas


Además de los ya mencionados sentimientos de tristeza y soledad, el nido vacío puede implicar además una pérdida de identidad, de salud. En ocasiones, si no se trata, puede derivar a otros problemas psicológicos.

Para enfrentar estas heridas emocionales, es necesario llegar primeramente a la identidad de cada uno y analizar exactamente qué es lo que está ocurriendo y cómo la vida está cambiando.

Es imprescindible adaptarse a las nuevas circunstancias como una nueva etapa de la vida. Así como se enfrenta la niñez, la pubertad, la adolescencia, la juventud y la madurez, es importante identificar la nueva etapa y las posibilidades que se abren: más tiempo libre para disfrutar de una renacida intimidad en la pareja, la posibilidad de viajar o practicar actividades de fin de semana.

Es importante entender que los hijos no se han marchado a otro planeta ni para siempre, solo se independizaron y vuelan por sí mismos.

Cómo superar este síndrome

Es necesario prepararse con antelación para este momento, eso ayudará a enfrentarlo mejor. No hay que esperar a que los hijos se marchen de casa para comenzar el proceso de superación del nido vacío, especialmente cuando se empiezan a tener sentimientos de tristeza solo de pensar que los hijos algún día se marcharán del hogar. Cuanto antes se empiecen a tomar medidas para superarlo, mejor se podrá afrontar este duro momento. Dale de a poco las riendas de su propia vida, dándole la confianza necesaria para que puedan enfrentar la vida por sus propios medios.


Al superar estas emociones cuando los hijos son aún jóvenes, hará posible trabajar gradualmente las emociones y se sentirá su marcha en una forma menos dolorosa.

Si no has planeado con anticipación tus emociones o lo has hecho pero igualmente no te sientes bien al respecto, hay algunas estrategias básicas que puedes tener en cuenta:

1- Haz una lista de cosas por hacer en tu vida de ahora en adelante. Puedes incluir cosas como disfrutar de tu pareja, viajar, disfrutar de la familia o amigos, practicar deporte, tener mascotas, impulsar tus conocimientos o profesión, retomar actividades que habías abandonado etc.

2- Reconéctate con tu pareja. Cuando se tienen hijos, la vida en pareja no es lo mismo que cuando se está de nuevo en completa intimidad. Por eso, es importante buscar tiempo para disfrutar de esa nueva etapa de amor, un amor que será ahora más maduro y más importante.


3 -Descubre nuevos intereses: no importa la edad que tengan tus hijos, mientras están en casa ellos ocupan gran parte de tu tiempo. Cuando están ausentes, es posible que sientas que tienes más tiempo para ti. En este caso, puedes recuperar esos intereses que siempre te han gustado y que dejaste olvidados por tanto tiempo. También puede ser que quieres realizar esas cosas que habías postergado por tanto tiempo.

4 – Es totalmente normal que experimentes sentimientos de pérdida o tristeza cuando notas la casa tan vacía. No te sentirás feliz y eso es algo totalmente normal. Considera lo que es: un momento de transición.

La relación con los hijos no termina, sino que se vivirá y desarrollará de forma muy distinta y para que se mantenga, hay que seguir fomentándola.

No te centres únicamente en los sentimientos negativos, busca nuevas actividades e intereses que harán que te sientas mejor emocionalmente y que superes el síndrome del nido vacío.

Que los hijos se vayan es algo natural y su salida del hogar es imprescindible para que puedan construir su nuevo modo de vida. Es un nuevo episodio vital que al principio puede causar extrañeza, sentimientos de vacío y soledad, pero que finalmente nos dará la oportunidad de crecer siempre que queramos hacerlo.

Un abanico de oportunidades se abre, tanto a nivel personal como de pareja: aprovéchalo.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"