Lo que NO debes reprochar a tu pareja (pero a veces haces)

La vida en pareja no es fácil. El solo hecho de la convivencia puede originar una gran cantidad de roces y confrontaciones, sin pensar en los grandes problemas que a veces atacan la estabilidad y ponen en riesgo la misma existencia de la relación.
Los problemas son inevitables, el truco consiste en cómo se enfrentan.
Los reproches son un aspecto de esta situación; en ocasiones tienen fundamentos y en otros no, pueden ser aceptados o por el contrario, causar un gran enojo y generar una pelea.

Siempre habrá cosas que no nos gusten de nuestra pareja, pero el reproche no es justamente la mejor manera de solucionar los problemas. Y si los reproches son continuos, generan un ambiente de malestar y desconfianza y pueden dañar gravemente la relación.

Yo soy lo que soy

Al principio del enamoramiento, es muy raro que aparezcan los reproches. El enamoramiento recién instalado enmascara los aspectos negativos (o no tan positivos) pero con el correr del tiempo se nos hacen visibles y son fuentes de tensión.
Los reproches suelen aparecer en momentos de crisis, por motivos grandes o pequeños ( o por causas que parecen pequeñas, pero que en realidad aluden otras más importantes).
Uno de los motivos recurrentes y por los que se originan los reproches, es por no aceptar a nuestra pareja tal y como es y el exigirle que sea del modo que tú quieres.
Este tipo de reproches aparece luego de un tiempo de la relación, cuando ya mermó el impulso del enamoramiento inicial y se revelan los aspectos más irritantes o molestos de la persona: las llegadas tarde, los olvidos, nunca tiene dinero para pagar las cuentas, exige demasiado pero no aporta en la relación y un número infinito de cosas, grandes o pequeñas.

A veces esto toma la forma de recriminaciones sobre su forma de pensar (en religión, política, temas sociales, literatura, cine, etc).

Dejados de lado

Algunas personas utilizan el reproche para manipular al otro o para que hagan lo que ellos digan.
“Nunca ves los detalles” es un típico reproche de las parejas que llevan algún tiempo juntas. Puede ser una fecha importante, un arreglo o un cambio importante para el otro, pero la cuestión es que no es notado y genera un reproche.
La lucha por tener siempre la razón es motivo frecuente de reproches, ya sea que tomen la forma de menoscabo de la capacidad de la otra persona o incluso de agresiones. El no dar el brazo a torcer nunca es una forma repetida de conducta y que puede generar mucho malestar en la relación.
La impresión de no ser tenido en cuenta es otro motivo repetido de reproche y reclamo por parte de quien se siente dejado de lado. “No me haces caso nunca” alude a los olvidos de algo importante, los compromisos que no se cumplen o las omisiones imperdonables. Si olvidas algún dato importante, que te contó hace meses y tu pareja cree que es importante, seguramente será un motivo de reproche.
“Siempre hacemos lo que a ti te gusta” es otra de las frases que encierra un reproche.
Si en algún momento una de los dos en la pareja siente que no es tenido en cuenta para la toma de grandes o pequeñas decisiones, puede dar lugar a un sentido reproche. El agravante de este en particular es que normalmente aparece cuando se acumulan muchos episodios similares, en ocasiones de años o décadas, por lo que puede terminar en una confrontación bastante severa.

Egoísmo

En la pareja uno, de alguna manera, sacrifica su propia individualidad en bien de la pareja. Ya no se piensa en el “yo”, sino en el “nosotros”. Por eso, ciertas actitudes egoístas pueden dar lugar a encendidos reproches.
“Nunca pones de tu parte” es una de las frases que expresa este hecho y nace como un sentimiento de injusticia. Si consideras que en la relación has puesto y pones más que el otro, mediante tiempo, sacrificio o lo que sea, utilizarás el reproche para exigir de tu pareja una compensación, el pago de esa deuda.
En el mismo sentido, “Solo piensas en ti” es otro de las frases que se quejan del egoísmo de la otra persona. Este reproche aparece cuando sentimos fuera de la consideración del otro, expresando el desacuerdo con algo que se hizo.

“Esta relación no te interesa” puede ser un reproche que aparece en momento críticos. Puede llevara incluso al final de la pareja: ¿ por qué seguir en algo si a la otra persona parece no interesarle? Un singular aspecto toma este punto cuando le restas importancia a algo que está pasando en la relación, pero simplemente para no crear o ampliar el problema. Esta actitud puede general el efecto exactamente contrario, porque la otra persona puede interpretar que a ti nada te interesa.

Cuando no debes reprochar

Los reproches pueden no ser la mejor manera de resolver una diferencia. Un diálogo claro y sincero es siempre el camino óptimo para ello.
El reproche en la pareja puede aparecer cuando la actitud o el comportamiento que molesta es repetitivo o no ha rectificado algo ya conversado, pero únicamente en esa circunstancia.
Lo que no debes reprocharle nunca es algo que ya has perdonado en algún momento. Puede ser un error cometido, una infidelidad del pasado o un comportamiento de mal gusto: si perdonaste, no tiene por qué volver en forma de reproche o ser echado en cara en medio de una discusión.

El pasado de tu pareja tampoco debe reprocharse. Cuando inicias una relación y sabes las circunstancias, no se debe volver atrás con esos temas.
Los reproches, así como el rencor, son sentimientos que deben ser erradicados de toda relación de pareja, ya que no conducen a nada bueno. Están generados por emociones negativas, que poco tienen que ver con el amor y sí con la confrontación sin sentido.


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