Lo mejor de perdonar: borrar el pasado y aprender a mirar hacia adelante

Errar es humano y perdonar es divino¨. La popular frase encierra esa certera dificultad que nos humaniza. Perdonar después de haber sentido la punción de una lanza es un proceso largo que debemos hacer para recuperar esa paz interior que quizás perdimos. No nos sirve de nada decir que perdonamos cuando por dentro nada ha cambiado. Vivir con rencor envenena el alma lentamente, aprender a perdonar es una experiencia liberadora que nos permitirá vivir mejor.

¿Por qué es tan beneficioso superar los rencores?

Está más que comprobado que aprender a dejar ir, respirar profundo y soltar aquello que nos lastima, que rasguña el alma permanentemente, permite que tengamos una mejor calidad de vida. El odio, la rabia, el resentimiento, es todo aquello que no nos deja avanzar, mirar hacia el futuro con tranquilidad. Muchas enfermedades son producto de estas emociones negativas. El desgaste emocional estresa y otras enfermedades colaterales pueden aparecer.

Decir ¨te perdono¨ es sencillo, pero si la frase solo sale de los labios y no desde adentro, entonces no cuenta, no nos estamos sacando el peso del desasosiego. Comprender el verdadero significado de la actitud de perdonar implica un proceso que puede resultarnos largo pero con resultados positivos a un plazo extendido. Para que esto sea posible debemos entender en qué consiste realmente el perdón, a veces nos llenamos de malos entendidos y nos topamos con maneras erróneas de acercarnos al perdón.

Las malas interpretaciones del perdón

El perdón como lucha de poderes

Es un error creer que en el marco de perdonar, hay una lucha de poderes entre vencedores y vencidos. No es la lucha del más débil y el más fuerte, no se trata de una competencia. Al contrario de todo el perdón te liberará de la pesada carga de la angustia. Las personas pueden, según el momento en que se encuentren atravesando en su vida, cometer errores, tomar decisiones equivocadas que afecten profundamente a otros.

El secreto está en la manera y con los recursos emocionales que contemos, saber limpiarnos las heridas que nos causan, como una forma de demostrarles que no nos afecta su error para que sienta que somos más fuertes que ella o que con nuestra actitud positiva le ganamos una batalla, sino que, se trata de que tú misma puedas sentirte mejor contigo y el otro puede o no sentirse bien con tu actitud y volver a acercarse a ti olvidando el pasado. Lo más importante es cómo te sientes tú, no necesitas demostrarle nada a nadie, el alivio es para ti.

Perdonar no es premiar a la persona que te dañó. Craso error.

No se trata de perdonar para que la persona que te lastimó se sienta bien y seguro de que no perderá tu amistad. No estás premiando nada ni a nadie. Con tu actitud le dices a esa persona que eres capaz de abrir tu corazón a pesar de todo. Le estás dando una lección de vida. Le estás enseñando que las personas íntegras y a la vez seguras pueden liberarse de los dolores y aprender a caminar hacia adelante, volver a empezar sin temores y seguir el derrotero de la vida.

Perdonar no es hacer de cuenta de que no ha pasado nada


Al contrario. Cuando perdonas estás sentando un precedente de que eres una persona madura y capaz de salir adelante, pues aprendiste a convertir lo que te hace mal en algo positivo. Perdonar no es olvidar, se trata de aprender de ese momento de tu vida que te causó dolor. El olvido no siempre va de la mano con el perdón, pues no se puede borrar lo que vivimos, formará parte de nuestra historia de vida y nos servirá de experiencia aleccionadora.

Perdonar no es vivir con la obligación de aceptar a quien nos lastimó

Perdonar es aceptar el error de los demás. Se equivocó y si quieres reconstruir esa amistad, esa relación, lo mejor siempre será dar la vuelta la página, de lo contrario la experiencia liberadora de arrancarte el rencor será solo teoría. Cuando perdonas no olvidas, pero vuelves a empezar para aprender a vivir de otra manera. Si vas a pensar que esa persona cometerá el mismo error, no vale la pena, pero no dejes de darte y darle una segunda oportunidad. Tú sabrás cómo se siente tu corazón.

Si no perdonas y guardas el rencor en el pecho, esa grieta se abrirá más y más con el tiempo.

¨Al salir por la puerta hacia mi libertad supe que; si no dejaba atrás toda la ira, el odio y el resentimiento, seguiría siendo un prisionero¨. Nelson Mandela nos pinta esta realidad de una manera muy sublime. Muy lejos estamos del perdón si lo decimos con los labios pero no somos capaces de elaborar el proceso del perdón con todo lo que ello implica.

Perdonar desde el fondo de nuestro corazón significa aprender a arrancar esa angustia, ese dolor que nos hace tanto daño, dejar todo eso que nos lastima aún con el transcurrir de los días, los meses y quizás los años. Debes aprender a abandonar en las manos del tiempo lo que te hace mal, soltarás así eso que quizás no te esté permitiendo conciliar el sueño. Perdonar es el resultado de todo ese proceso que te libera y solo cuando logres liberarte las heridas del alma empezarán a sanar.

Para nada el perdón guarda relación con la obligación forzada de olvidarse de todo ni con premiar a quien nos hirió. Perdonar tampoco es divino, es una de las actitudes más nobles y más humanizantes que puedas tomar ante la vida más allá de la capacidad de responder a tu angustia soltando las amarras del rencor y liberarte. Seguir con tu vida, mirar hacia adelante, construir un futuro a pesar de lo pasado depende de esa oportunidad que te des a ti misma de vivir la resiliencia.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"