Lo hermoso de no esperar nada de nadie.

“Nunca fui de las personas que esperaban poco o nada. Me pasé la vida esperando que las personas fueran conmigo de la misma manera que yo era con ellas, y esperando que la vida me entregara lo que se suponía debería entregarme. Por lo mismo, me decepcioné una y mil veces en mucho tiempo.”

“Pasé por tantos momentos de decepción que un día decidí cambiar mi estrategia: me prometí no esperar absolutamente nada de nada, a ver cómo me iba.”

“Sorprendentemente en poco tiempo las cosas empezaron a cambiar. No miento, claro que muchas veces inconscientemente esperaba cosas, pues no se puede cambiar de la noche a la mañana, pero por algo se parte. Aunque fuera un poco forzado, de todas maneras me servía no pensar si habrían reacciones a mis acciones, y una vez que comencé a no esperar, las sorpresas comenzaron a llegar.”

“El aprender a no esperar fue algo difícil, especialmente por como yo había sido siempre. Fue un proceso de desapego largo, en donde debí dejar mis emociones un poco de lado, pero siempre pensando que era para algo mejor, lo que me ayudó. Y una vez que lo logré, por primera vez sentí lo que era estar realmente en paz.”



“En ese tiempo no tenía mucho. Llevaba ya un buen tiempo sin trabajo y mi día se resumía básicamente en despertarme tarde, leer, ver Netflix, escribir y dormir. Por otro lado, estaba completamente soltera, y muy feliz. Estaba en un proceso muy mío de conocimiento personal, por lo que me rehusaba a comenzar a salir con alguien. Y decidí no esperar nada. No pensar en el futuro, ni en lo que me debería llegar, ni tampoco en cómo debía reaccionar la vida ante mis acciones. Y claro, en ese momento, cuando menos lo esperaba, la vida me comenzó a sorprender. Me cayó prácticamente del cielo un increíble trabajo, de hecho, el que siempre había querido, y, cuando menos lo quería, y de la manera más extraña, conocí a un chico increíble.”

Lo que quiero decir, es que cuando no esperas nada de nadie ni de la vida, todo se convierte en una sorpresa y en una alegría mucho mayor. Cuando no buscas desesperadamente y mantienes la calma, las cosas llegan solas. Todos los gestos, por más pequeños que sean, llegan como una sorpresa a tu vida. Un mensaje de texto, una llamada, un te quiero, una aventura nueva, una persona nueva, será mucho más increíble si no la esperas. Y lo mejor de todo, es que cambiarás la decepción por la emoción.

Con todo esto que se ha narrado no quiere decir que tenemos que convertirnos en personas a las que no les importa nada en lo absoluto, antes por el contrario lo que se quiere plasmar en estas palabras es que cada uno de nosotros debe tratar de comprometerse consigo mismo y darle al mundo entero su mejor versión, palabras más, palabras menos, debemos hacer el bien sin mirar a quien, con la certeza de que cuando hacemos cosas buenas y desinteresadas Dios, la vida y el cosmos, se ocupan de darnos lo que en verdad necesitamos y merecemos. Y es que los seres humanos somos muy complejos y cada quien puede tener una perspectiva de cada tema en específico, algunos verán lo peor y otros verán lo mejor de la misma situación, habrá quienes se fortalecerán y aprovecharán al máximo los tropiezos a lo largo de su vida y otros por el contrario harán lo que hace la gran mayoría de la población mundial, se auto sabotearán, actuarán como cobardes, dirán que tienen muy poca tolerancia a la frustración y convertirán su razón para salir adelante en la mejor excusa para no hacerlo.

Por eso volvemos a recordar el papel tan trascendental que tenemos en este mundo, donde somos importantes para muchas personas y tranquilos que si ustedes son de los que piensan que no son importantes para nadie, con que sean importantes para ustedes mismos basta, porque a veces se nos olvida que nunca estamos solos, que tenemos un padre que nos ama sin ningún tipo de condición y que somos seres creados a su imagen y semejanza, y les aseguro que para él somos muy importantes, más de lo que nos alcanzamos a imaginar.

Entonces si nos ponemos a reflexionar sobre el tema, es hasta sano que vayamos por la vida haciendo todo sin esperar nada a cambio, así sabremos que todo lo bueno que llega se convertirá en una bendición y que las situaciones complicadas y adversas pueden ser tomadas como pruebas para que forjes un mejor carácter, para que aprendas a ser Resiliente, cultives a diario el valor de la gratitud y con mucha mayor razón mejores tu actitud al enfrentarte a situaciones que pueden estremecer tu mundo; porque para nadie es un secreto que el éxito o el fracaso solo dependen de una cosa: La Actitud y esta solo depende de ti.



“Así que si no esperas nada de nadie, aprenderás a ser más empática, a ponerte en los zapatos de los otros y así te darás cuenta que muchas veces esperas cosas que ni tú haces. Aprenderás a no tomarme nada de manera personal, porque mientras vengan de tus amigos, nunca serán con mala intención. Y lo mejor de todo es que aprenderás a no esperar nada de nadie.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"