Lo amo pero mi dignidad es prioridad

Me enamoré perdidamente de un hombre, me idealice con él para toda la vida, visualicé todos los momentos que pasaríamos juntos, las noches, los días, amaneceres y atardeceres, todo junto a él hasta llegar a formar una familia, una familia que tanto deseaba compartir con él a mi lado. Pero la vida me abrió los ojos de la peor manera posible, de estar volando en el cielo caí de golpe al concreto de la calle fría y húmeda, la calle del desamor y decepción donde pude darme cuenta de que la única que estuvo siempre presente en la relación era yo, la única que vio más allá de lo que era y de lo que fue, lamentablemente.

Perdí tiempo de mi vida, invertí tanto en un “nosotros” y terminé fue perdiéndome. Le puse todas las ganas a esta relación que marcó mi vida, todas las ganas que pude para mantenerla tan viva como parecía estar, me sentía cómoda, me sentía muy feliz a su lado, invencible, fuerte, insuperable, como si solo existiéramos él y yo en el mundo, cuando solamente ese mundo era mío. Me llenaba de falsos te amo y yo le creía, siempre le creí, me manipulaba y yo no podía verlo porque estaba perdidamente enamorada de un patán que cada vez que yo me voltea se burlaba a mis espaldas de la peor manera y descaro posible.

Creí que era valiente al arriesgar el todo por mantenerlo contento, cuando en realidad solo estaba construyéndome un monumento a la idiotez y a la ingenuidad. La estupidez más grande que pude haber hecho es poner su felicidad primero que la mía porque realmente pensaba que ese era el significado de amor, que de eso se trataba porque así siempre estaríamos juntos, no me dejaría porque lo hacía feliz estando conmigo y por esa razón seguramente me amaría siempre, cuán equivocada estaba, pisoteando mi felicidad, jamás percibí que hice a un lado todos mis sueños, mis metas, mi razón de vida a un lado para que él cumpliera todos sus sueños. Todo ese tiempo solo estuve perdiéndome más y más, ya no era yo, solo era una sumisa del amor que estaba a punto de desvanecerse, de volverse polvo y dejar de existir.

Él lo sabía, era consciente de que me estaba perdiendo en un mar de falsedades y que mi dignidad estaba ya en el subsuelo, lo sabía y se aprovechaba por eso. Me moldeó a su manera y yo le di todo el poder para eso, me dejé manipular a su antojo porque mi amor por él era demasiado grande, demasiado ingenuo, le entregué mi vida en bandeja de plata y la manejó de cualquier manera negativa que quiso, restándome valor y sumándoselo a él, todos a mi alrededor podían notarlo, todos menos yo. No puedo definir cuál de todas sus bajezas fue la que me hizo darme cuenta que debía retroceder, que debía decir adiós a ese lastre al que yo llamaba amor.

¿En qué momento me olvidé de mí? ¿Cuándo es que sobre pasé esa línea del amor y me convertí en una vil esclava? ¿Cómo definir ahora lo que es el amor y cuáles son los límites aceptables para sobre llevar una relación y vida en pareja?

Me hice infinidades de preguntas pero que jamás pude responder ni responderé porque simplemente la única verdad es que hizo tal cual como una serpiente, me sedujo y persuadió a su antojo y se enredo en mi cuerpo, mis entrañas hasta asfixiarme y hacer que perdiera todo mi aliento, todo lo que yo había construido me lo arrebató con tanta sutileza que era difícil de verlo.

Por supuesto que no fue nada fácil para mí abandonarlo, dejarlo, por mi bienestar, para nada que lo fue, pero lo necesitaba. No tenía las herramientas ya que mi autoestima era nula, mi dignidad estaba por el suelo y como la costumbre suele poder más fue muy doloroso todo ese proceso. Sin embargo al decidir alejarme de él una fuerza interna me abrazó tan fuerte que sentí como renacía ese amor tan puro y bonito, el amor propio. Lo sentí, sentía como me envolvía y me sacaba del subsuelo a donde había llegado hasta llevarlo a lo más alto, a donde siempre debía estar.

Descubrí que amo estar conmigo, que me amo por sobre todas las cosas, que puedo dar amor pero jamás sin olvidarme de mi eso es algo que debería estar penado, nadie debe olvidarse de sí mismo por amor jamás. Mucho menos en un lugar donde no te dan el valor que mereces, no te aman, simplemente se burlan de ti, nadie merece eso. Aprender a amar es algo hermoso y debes descubrirlo mirándote al espejo todos los días, diciéndote cosas hermosas, cosas positivas, halagarte, darte amor, consentirte, tu primer amor siempre debes ser tú. Nunca deposites tu felicidad en alguien más porque la única persona responsable de tu felicidad eres nadie más que tú.


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