¿Le hiciste un préstamo a un familiar o amigo? Te contamos como cobrárselo

En el devenir de la vida, se suceden los buenos y los malos momentos económicos. A veces es por una mala administración personal o comercial y en ocasiones, por sucesos más allá de nuestro control, como accidentes o enfermedades.

Ante estas situaciones, se plantea como una salida el pedir dinero prestado. Hay muchas instituciones en las que solicitarlo, como bancos y financieras, pero por diversos motivos, como puede ser la urgencia o una imposibilidad crediticia, se recurre a allegados, como amigos y familiares.

En estos casos, todo está bien cuando el dinero retorna según lo previsto. Pero ¿qué ocurre si esto no sucede? ¿Cómo requerir a un amigo cercano o a un miembro de nuestra familia?

Estos casos plantean desafíos particulares, que es necesario analizar.

Una tarea difícil

Los préstamos entre amigos y familiares pueden parecer una buena idea inicialmente, pero el problema es cuando las cosas no salen según lo previsto.

A muchos de nosotros nos resulta penoso cobrar el dinero prestado a familiares y amigos, pero más allá de lo incómodo de la situación, debes hacerlo.

Estos son algunos puntos importantes que te ayudarán a enfrentar este momento.

1- Lo primero que debes pensar es que simplemente estás reclamando lo tuyo. Acércate al deudor y recuérdale el trato que habían hecho. Si hay algún documento firmado, siempre será importante recordarlo.

2- A veces las situaciones de los deudores son extremadamente difíciles, por lo que es necesario tener flexibilidad. Si el plazo que habían fijado ya está vencido, pídele al deudor que fije un nuevo plazo y condiciones de pago, que se ajusten a su situación actual, pero que de algún modo sea conveniente para ambas partes.

3- Si evalúas que la situación es muy, muy difícil, toma una difícil decisión interna:  despídete de tu dinero y dalo por perdido. Si tienes una relación muy importante con esa persona, al hacer esto no se verá afectada tu relación. Si la relación no es muy cercana, quizá sea lo mejor alejarse de todas las maneras posibles.

4- No reclames estando enojado ni alterado, procura ser amable. No ganas nada con el enojo y evitas situaciones peores, además de que lo importante es cobrar y que la relación no se vea afectada.

5- No utilices intermediarios, especialmente otros amigos o familiares. Los recordatorios a través de terceras personas pueden parecer menos incómodos, pero esto es solo para ti: al deudor le resultará más difícil que otras personas se enteren de la situación, así que lo mejor es que enfrentes el tema de manera personal.

6- Aprende de los errores ajenos, no caigas en las mismas fallas que ves en los demás. Si te ves en la necesidad de pedir préstamos, considera siempre otras opciones antes de los familiares o amigos, pues la relación puede verse afectada por algún malentendido o posibles atrasos.

Antes de prestar

1- Haz un presupuesto y analiza fríamente si realmente puedes prestar ese dinero que te piden. A veces es difícil decir “no” a las personas cercanas, pero tampoco es buena idea que comprometas tu economía personal o familiar.

2- Observa el comportamiento financiero de la persona que te está pidiendo dinero y trata de dejar de lado por un momento, la cuestión afectiva. Hay personas que “hacen un nuevo agujero para tapar otro”, averigua si tu pariente o amigo tiene esa conducta, si le debe a otras personas, si es bueno para pagar, etc. Si la relación es realmente cercana, quizás al acceder estás agravando una situación y lo más aconsejable es una charla sincera, para que tu allegado pueda enfrentar su desorden financiero en forma más sana.

3- Cuando un familiar o un amigo te pide dinero, evalúa para qué es o sin querer puedes estar fomentando alguna conducta negativa y potencialmente aún más perjudicial.

4- Habla bien claro: hazle saber a tu allegado que para prestarle a él, debes limitar otra meta financiera, ya sea personal o familiar, o sea que lo que él pide tiene una consecuencia en tu bolsillo. Es muy importante que le dejes bien claro que ese dinero no te sobra y que realmente necesitarás la devolución.

5-Fijen bien claramente las condiciones de retorno del dinero: plazo total, fecha de pago, monto de cada pago si se retornará en cuotas. Aunque puede resultar incómodo entre allegados, no es mala idea firmar un contrato en el que se asiente esas condiciones, con copia para ambos, así como un documento legal  en el que asume responsabilidad por la deuda.

6- Aprende a decir “no”. Aunque tiene la misma cantidad de letras que “sí”, nos resulta mucho más difícil. No te sientas culpable si realmente no puedes ayudar, los números son números. Y si evalúas que el dinero no será bien usado, es mejor que te niegues.

7- Si tienes una pareja, consúltale siempre en estos casos. A veces, por querer ayudar a un amigo o un familiar, terminas teniendo problemas en tu propia casa. El dinero del hogar debe ser administrado por ambos miembros de la pareja y en todos los casos evitar los secretos, ya que pueden generar graves conflictos.

8- No prestes todo lo que te pidan.

9- Presta aquella cantidad de dinero que, en caso que no te lo devuelvan, no generará un gran problema en tu economía. Por supuesto, esto implica que tú mismo seas organizado.

10- Si se produce un retraso en el pago, reclámalo enseguida. Puede ser un olvido y si no lo es, infórmate exactamente de la situación, así tú también podrás reorganizar tu economía.

Muchos dicen que el dinero y los afectos no se deben mezclar. Quizás sea cierto, pero a veces es difícil de lograr.

Si estás en una situación de prestar o pedir prestado dinero a un amigo o un familiar, evalúa fríamente la situación, para evitar males mayores en tu bolsillo o en tu relación.

No todos los préstamos a familiares y amigos terminan mal, pero como el problema en el que puedes meterte es grave, piensa dos veces antes de decir sí. Especialmente pregúntate qué pasaría si no te pagaran: ¿Cómo afectaría esto tus finanzas y tu economía personal o familiar?


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