¿Lastimaste a un amigo? Esto es lo que puedes hacer para enmendar los errores

Los amigos son esos hermanos que no llevan nuestra sangre, pero hemos tenido la oportunidad de elegirlos a lo largo del derrotero de la vida. Es muy común que tengamos con ellos desavenencias, así como nos sentimos tan bien de congeniar por esa mágica química que nos une a ellos, igual que con los hermanos de sangre, nos peleamos, pero nos amamos.

En este cruce de sentimientos a veces antagónicos nos perdemos en discusiones inútiles y terminamos hiriendo a las personas que amamos. No siempre el ser humano tiene la capacidad de reconocer sus errores y pedir perdón, el orgullo suele ganarnos de antemano. ¿Cómo superar el orgullo y reconocer las culpas?

Si errar es humano y perdonar es divino, reconocer los errores, aprender a tragarse el orgullo y pedir perdón, no solo es un acto de honor, sino que también es una actitud de valientes. Enmendar lo que hemos hecho mal es a veces un camino que nos cuesta recorrer. No sabemos cómo hacer ni qué decir o por dónde empezar. Si la intención de buscar el perdón de esa persona existe, el recorrido que tendrás que hacer será menos conflictivo que si tuvieras que enfrentarte al orgullo y librar la batalla por desatar ese nudo que solamente abrirá la brecha con tu amigo y te aprisiona el alma cada vez más.


Si se trata de una amiga incondicional, de esas que están en las buenas y en las malas, de esas, que, aunque no la veamos a menudo, cada encuentro hace que la vieja amistad reviva como si todo hubiese estado siempre en el mismo lugar y el cariño se mantiene intacto, entonces nunca te entregues, intenta reconstruir tu amistad.

¿Qué podemos hacer primero?


Todo es una cuestión de aprendizaje. Aprender a reconocer los errores es un proceso, cultivarse en trabajar en la idea de aceptar que nos equivocamos y que de alguna o de otra forma debemos enmendar lo hecho es parte de esa secuencia de actitudes concatenadas unas con otras, que tenemos que tomar para sentirnos mejor con nosotros mismos y así seguir con nuestras vidas mientras somos capaces de conservar a esa persona especial a nuestro lado.

Es muy probable que cuando el hecho está aún tibio en la memoria, sientas una horrible sensación de rechazo hacia lo que ha pasado y desearías con todas tus ganas no haber estado allí. Pero el hecho concreto es que sucedió y que ahora debes mirar para adelante y no debatirte tanto contigo mismo, sino que, seguir caminando y hacer lo que se debe hacer en esos casos. Reconocer los errores es un acto de grandeza que solo las mujeres y los hombres humildes de corazón, pero ricos en dignidad son capaces de lograr.

El primer paso es aceptar el error, reconocernos humanos y no perfectos. Es lo primero de transitar ese camino. Guardar el orgullo en el bolsillo es el segundo punto importante. Muchas veces nos morimos antes de reconocer que hemos fallado, el orgullo y el querer tener la razón nos supera, pero a la vez nos hace un gran daño, pues nos aleja de las personas que amamos y nos deja con una ceguera que no nos permite ver más allá de nuestras narices.

Las palabras oportunas y la franqueza


Entablar un diálogo sobre todo cuando se trata de hablar de un tema muy difícil, nos cuesta mucho trabajo. Es por eso que antes de sentarnos a mantener esa conversación pendiente debemos analizar bien lo que iremos a decir con la cabeza lo más fría posible. Piensa que somos dueños de nuestro silencio, pero esclavos de nuestra palabra como reza el refrán. Recuerda cómo es la personalidad de tu amigo y trata de seleccionar esas palabras que sean acordes a lo que realmente él está necesitando escuchar de ti sin que por eso estés mintiendo, al contrario, háblale con el corazón en la mano dile lo que sientes desde el fondo del alma. Esa estrategia nunca falla, la sinceridad es una gran aliada a la hora de reconocer nuestras culpas y pedir perdón.

¿Quieres recuperar a un amigo?


Se trata de que puedas recuperar la amistad, esa que siempre te reconfortó, que te sostuvo, a ese amigo que sufrió contigo, se alegró y lloró a tu lado tus miserias. Si solo quieres hacer las paces para llevar una convivencia pacífica, una relación en armonía, ya sea porque son parte de un ambiente laborar o alguna actividad social e incluso por los vínculos familiares y de amistades en común, nada de ese esfuerzo será necesario, pero si lo que buscas es volver a abrazar a ese amigo que te hace falta y al que tú también le estarás faltando, entonces, aprende a enmendar ese error. Nada como trabajar en reconocernos culpables para empezar de nuevo.

Hablar de cosas que los une


Entablar esa conversación pendiente a veces requiere de romper el hielo, ese témpano que se levantó en medio de los dos y es necesario encontrar la fórmula para derretirlo.
Puedes hacer alguna broma, preguntarle por las personas cercanas que él ama, por su trabajo, sus estudios. Tú sabrás cuál será el tema que permita ese enganche o conexión con él. También es importante que puedas recordar alguna anécdota, algo que hayan pasado juntos y que los haya hecho felices o, por el contrario, ese momento difícil por el que hayan tenido que atravesar juntos y que en su momento fortaleció la amistad. Todas estas excusas son buenas para arrancar la conversación y llegar al punto de inflexión hacia el que nos cuesta avanzar.

Compartir tu vida con aquella persona que siempre fue especial para ti, es algo que no quisieras perder, entonces aprende a trabajar esa humildad del alma que nos enseña a enmendar los errores y pedir disculpas en ese momento adecuado en que las aguas de esa marea ya se han calmado y deben volver a su cauce.


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