Las 7 razones por las que un grupo creciente de hombres NO engaña a sus esposas (y no, no es por lo que piensas).

La infidelidad es un mal muy presente en las parejas. De hecho, parece que no hay un hombre que le sea fiel a su pareja.

Pero esto podría cambiar… y de hecho parece que así es.

Según un estudio, va en aumento el número de hombres fieles.

Y las razones por las que lo son, podrían sorprenderte.

Infieles

Todos saben por qué los hombres son infieles.

Las razones abundan: en primer lugar, hay un factor sociocultural. Está bien visto que ellos sean cazadores insaciables y “siempre listos” para la infidelidad.

Muchos adjudican a sus impulsos infieles una especie de “así nomás es”: sostienen que la monogamia es antinatural y que lo realmente humano es andar de una en otra pareja o mejor dicho, tener varias simultáneamente.

Partiendo de esa premisa básica, llegan las demás explicaciones: sus esposas ya no los aman, el sexo disminuyó por los niños o por el desgaste natural de la pareja, la pasión inicial murió…

En otros casos, conocen a una mujer más joven, más bella o o más adinerada, a quien además le gusta el sexo.

Tendencia

Si bien la infidelidad tiene muchas causas y razones y parece ser una amplia mayoría, un nuevo estudio parece marcar una tendencia contraria.

Una encuesta social general realizada por el National Opinion Research Center de la University of Chicago, asegura que solo el 22% de hombres ha sido alguna vez infiel a su cónyuge y solamente uno de cada 20 hombres le es infiel a su esposa en el lapso de un año.

Según este estudio, si un hombre llama a su esposa para decirle que trabajará hasta tarde, hay un 95% de probabilidad de que realmente lo haga (y apenas un 5% de que esté con otra).

Pero el estudio no se quedó ahí, sino que ahondó en el tema: indagó por qué esos hombres son fieles. La primera respuesta es que lo son porque aman a sus esposas y se sienten felices, o quizás que su estricto código moral se lo impide.

Pero lamentablemente, esa hombres fieles no lo son por motivos tan adorables o nobles. Sus razones para no engañar a su pareja, no son elevados ni noble: más bien son motivos muy egoístas y nada loables.

Oscuras razones

Ya está lo suficientemente teorizado y sabido por qué un hombre es INFIEL, pero no tanto por qué un hombre es FIEL.

Estas son algunas de las (¿sorprendentes?) razones por las que estos hombres no engañan a sus esposas.


1. Son fieles, pero muy, muy perezosos. A los hombres les gusta tirarse en el sofá o en la cama, ver deportes por televisión y tomar cerveza. Si van a tener un romance, tienen que esforzarse: tienen que ducharse, afeitarse, ponerse desodorante y perfume, vestirse, comprar algún regalo, ir a algún lado con su conquista, conversar, escuchar… muchos, de solo pensarlo, ya se cansan… así que se quedan en casa.

2. Son ahorrativos… por no decir tacaños. Una relación paralela no solo implica tiempo y esfuerzo, sino también dinero (y a veces, mucho). Si él es un poco reacio a gastar el dinero, preferirá quedarse en casa.

3. Una amante implica tiempo, atención y esfuerzo, pero también un esfuerzo mental considerable: hay que pensar en los horarios, las excusas, elaborar las mentiras y mantenerlas, idas y venidas, explicaciones. Cuando un hombre lleva casado varios años, la energía necesaria para una relación extramarital puede ser mucha y resultar agotador. Por eso, muchos hombres con algunos años a cuestas no engañan a sus esposas.

4. Habrás escuchado la frase que dice: “el hombre, cuanto más feo, más hermoso”. Probablemente suena muy bien, pero tiene un pequeño problema: no tiene nada de cierto. Cuando un hombre es feo o no tiene ningún tipo de atractivo, le resulta muy difícil conseguir una pareja ocasional. Por más que queda lindo decir lo contrario, el aspecto físico es importante en estos menesteres. Así que muchos no engañan a sus esposas no porque no quieran, sino porque simplemente su apariencia no da.

5. Otra razón por la que los hombres feos, es que cuando se ponen a pensar (sí, ellos también lo hacen) se dan cuenta de lo afortunados que son de tener alguien a su lado, a pesar de su (notoria) fealdad. “Más vale pájaro en mano que cien volando”, es su lema.


6. Aunque suene poco varonil, muchos hombres no engañan simplemente por miedo a ser descubiertos. Según un sondeo Gallup, solamente el 6% de los estadounidenses cree que es aceptable la infidelidad y el 64% dice que es algo imperdonable. Ellos saben del riesgo que significa ser infiel y por ello, reculan ante la posibilidad porque el riesgo le parece muy grande. O para decirlo de otra manera: la mayoría de los hombres engañaría a la esposa si tuviera la certeza de no ser descubierto (suena duro al decirlo, pero es así). Ellos saben que cubrir una infidelidad requiere atención a muchos detalles y que hay una infinidad de cosas que pueden salir mal: un gasto en la tarjeta de crédito, que alguien lo vea con su relación paralela, un accidente de tránsito, una llamada fuera de hora… demasiadas variables que pueden hacer que todo salga muy mal.

7. Si bien le es difícil encontrar una relación furtiva a un hombre feo, los aburridos la tienen peor… y para más, abundan: hombres con tema de conversación insoportable ( o sin tema), monotemáticos, sin sentido del humor, malhumorados. Muchos aburridos tienen una ventaja: saben que lo son, así que tienen la certeza de la dificultad para entablar una conversación con una fémina y mucho más para tener una relación paralela


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