Las 5 posturas sexuales que tienes que dominar al dedillo: funcionan.

No pretendas pasar a los siguientes niveles en el sexo si ni siquiera dominas lo esencial del arte. Aquí tienes el ABC del coito, las 5 posiciones que cualquier ser humano en esta tierra tiene que saber hacer, pero hacerlo bien. Esto es materia obligatoria.

Te perdonamos el no tener ni idea de como practicar sexo oral. Te perdonamos que aún no conozcas nada del 42 ni del 68, pero hay algo que no es eximible de culpa y es que no manejes a la perfección las posturas sexuales básicas.

No importa el grado de experiencia tanto si estás empezando como si llevas años practicando el arte del amor, has de tener bien interiorizadas unas cuantas nociones básicas, como si de supervivencia en este campo se tratase. El misionero, el perrito o la cucharita son posiciones que, a tu edad, deberías conocer y ponerlas en práctica a la perfección.

Es cierto que estas posiciones parecen sencillas y hasta las subestimamos por eso, pero tienen su truco para que sean eficaces. Si en este punto percibes que tu pareja no goza lo suficiente o quizá te sientes muy lerdo en la cama al hacer lo básico, no te preocupes, aquí está la solución. Sigue leyendo y te contamos cómo realizar las cinco posturas sexuales básicas, pero versión premium:

1) Misionero

Esta posición es la más primigenia pero de las mejores para hacer llegar el orgasmo a tu chica. Ambos deben estar en una posición cómoda que les permita concentrarse en su pareja y asegurarse de que está recibiendo todo lo que necesita.

Es una de las posturas más clásicas, aunque como ya vimos esta admite una diversidad de variaciones. Su realización es de lo más simple: ella se tumba en la cama boca arriba y abre sus piernas levantando las rodillas y él se coloca entre sus piernas acostado sobre ella, entre sus piernas y sosteniéndose sobre sus brazos y la penetra. Las miradas de ambos se buscan de manera voluntaria y todo se vuelve más consciente ya que se pueden controlar el movimiento y la intensidad según la expresión de tu pareja. El acto sexual se convierte en un momento mágico que va más allá de un simple coito.

2) Perrito

Esta posición permite llevar a cabo una penetración más profunda debido a la posición vertical del hombre pudiendo incluso sacar más para adelante la cadera para mejorar el alcance, lo que significa una mejor oportunidad para alcanzar el orgasmo y para la estimulación del punto G. La mujer se apoya sobre las rodillas y las manos, al tiempo que el hombre introduce su miembro de hacia atrás. Los movimientos de cadera ayudarán a provocar el orgasmo en la mujer. Si se desea llegar a un intenso clímax, ella puede estimularse o bien el hombre tocar las zonas erógenas de ella, dando rienda suelta a la fantasía de esa dominación salvaje, muy apropiada en esta postura de connotaciones animales.

3) Boca abajo

Con ella arrodillada de espaldas como en el clásico ‘perrito’, pero con los hombros apoyados en la cama le da más reposo a su cuerpo, elevando las caderas ubicándolo por encima del nivel de su cabeza, lo que provocará más fricción entre tu miembro y su punto G o algún lugar cercano dependiendo del tamaño exacto de tu pene. La puedes tomar de la nuca o el pelo si te inclinas sobre su cuerpo, o bien tomarla por las caderas si te mantienes erguido. Erguido te darás cuenta que tiene más fuerza de empuje.

Si ella está apoyada con las manos en lugar de los hombros, es decir, en ‘doggy style’ tradicional, también está bien mientras soporte su peso, también al variar el ángulo varía la zona el punto de estimulación. Otra variación es la denominada ‘carretilla’: él sigue erguido sobre las rodillas y ella, de cara, le rodea con las piernas y apoya la cabeza en la cama mientras él la sostiene por las rodillas elevando las sus piernas. Esto aumenta la conexión con el clítoris. Esta posición requiere un poco más de fuerza en los brazos por parte del hombre.

4) Cucharita

Esta posición es multifunción porque además de dormir también se puede hacer el amor con ella. La ‘cucharita’ es muy sencilla de llevar a cabo: la pareja se echa de costado, el hombre detrás de la mujer, colocada en posición fetal. Él la rodeará con sus brazos totalmente pegado a ella, con eso se sentirá totalmente arropada y querida por su pareja. En esta posición el grado de penetración depende del ángulo formado entre el glúteo y la rodilla de la mujer, que podrá aumentarlo o disminuirlo a su gusto según vaya cambiando dicho ángulo. Para maximizar el placer al realizar esta posición ella puede mantener las piernas muy juntas, lo que estimula el clítoris y el punto G debido al rozamiento con el pene.

5) Vaqueras

Ella se pone encima en posición de montar, puede mantener el cuerpo erguido o inclinarse levemente encima de su pareja apoyándose con sus manos sobre su pecho y comienza a “cabalgar” sobre él. La postura procura un placer intenso pues facilita la penetración casi en su totalidad con el plus de que aparte del movimiento de arriba/abajo se puede hacerlo hacia adelante y hacia atrás o bien con movimientos circulares produciendo así el rozamiento del clítoris. Además es posible practicarla a la inversa, la mujer no tiene por qué mirar al hombre, puede girarse y darle la espalda a él. Tampoco es necesario que cada pierna de ella se encuentre a ambos lados sentada a horcajadas, sino que puede mantener las dos extremidades en el mismo lado como montando de costado.