La vida después del divorcio. ¿Debo preocuparme?

Hacerse cargo

Lo que la vida nos enseña es que continúa después del divorcio. Con cambios, muchos cambios, pero continúa.

En los cuentos de niñas esa posibilidad ni siquiera se mencionaba, pero existe y es muy real y aunque para la que pasa por la experiencia puede ser lo más terrible, lo cierto es que el mundo ni se entera y todo sigue su curso normal. Publicar y publicitar nuestra situación y nuestro estado de ánimo poco nos ayudará a enfrentar el momento.

Sí debe servir como una experiencia y un aprendizaje, deslindar responsabilidades, reconocer los fallos propios y los ajenos. Si bien puede ganarnos un sentimiento de tristeza y fracaso, lo más adecuado es considerar al divorcio una experiencia vital y de la cual debemos aprender con vistas al futuro.

Como adultos debemos asumir la responsabilidad que nos corresponde.

Un comienzo

El momento del divorcio o el fin de una relación puede golpearnos el ego. Es casi inevitable que se sienta como un fracaso y un “tiempo perdido”, pero quizás se debe a la concepción de que “una pareja es para siempre”. Las personas inseguras pueden sentirse “poca cosa”, cuestionarse su valía y sentirse acechados por una tristeza profunda e incluso depresión.

Cuando una pareja se detiene, el mundo no se detiene, el reloj sigue corriendo y las responsabilidades siguen estando presentes. Llorar y lamentarse por alguien que no está poco aporta al momento y su solución y de hecho, más bien puede agravar la situación, porque nos pone en una situación de inmovilidad y victimización que nos hace retroceder.


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