La vida después del divorcio. ¿Debo preocuparme?

A veces, las cosas en la vida no salen según lo planeado… y eso ocurre también en el campo de las relaciones.

Una gran parte no son “felices para siempre”, sino que terminan en rupturas.

No es fácil enfrentar ese momento, especialmente si son parejas de mucho tiempo.

Es difícil, pero no imposible.

Del cuento, a la realidad

Como si se tratara de un cuento de hadas y de “deber ser”, de niñas nos enseñan que creceremos, tendremos novio, nos enamoraremos y pasaremos toda la vida con la misma persona, casadas y con hijos.

Pero la verdad no es tan idílica. Crecer no resulta fácil, encontrar “el novio” es una aventura con pocos príncipes y muchos sapos, el amor se confunde con compañerismo, atracción sexual o “amistad colorida”, vivir en pareja (con o sin papeles) no es necesariamente una meta y los hijos pueden o no llegar. Las relaciones no son perfectas y la gran mayoría se terminan.

Que una mujer sea divorciada no debería causar tanto impacto, pero de alguna extraña manera, no es “igual a las otras”. Por un lado, en ocasiones parece que ellas mismas quieren ser tratadas en forma diferente por su condición. De alguna manera, sigue estando en el imaginario social que la ella es la víctima y su ex, el victimario, adjudicándole al hombre la culpa de la relación fallida.


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