La ruleta rusa de la infidelidad, en la cuál, eventualmente todos pierden

La ruleta rusa de la infidelidad, aquello que comienza muchas veces por azar, pero que puede llegar a ser mortal para cualquiera de los jugadores que se arriesgan, resulta un juego peligros en un triángulo amoroso en que no hay vencedores ni vencidos.

En este caso no se cumple aquello de que “en el riesgo está la ganancia”, pues todos los jugadores tienen algo que perder, es una herida que deja huellas profundas que no siempre se consiguen reparar. Ese sabor amargo de la infidelidad permanece, en la persona engañada en todos los sentimientos encontrados que se generan y quien engaña lleva las huellas consigo y en ocasiones juzga por su propia condición y le resulta difícil trabajar la confianza.

Algunas características de la infidelidad

¿Si te fue infiel, dejará de serlo?

Que eso algún día va a acabar o que lo hizo una vez y no volverá a hacerlo, es una ilusión que casi nunca se realiza. Las promesas del “nunca más”, no siempre son duraderas. Son escasas las excepciones, esas personas que siempre han llevado una vida de relaciones triangulares y relaciones breves sin compromiso, son las que por lo general nunca cambian.

Depende mucho de cuán grande sea el amor que se tenga la pareja y de la experiencia vivida para que a la hora de tomar la decisión de terminar la relación o escoger el camino del perdón y empezar de cero, sea el amor lo que prime o, ante la duda sembrada, la decepción gane esa batalla.

Ambas decisiones son difíciles, pues empezar de cero implica dejar el rencor y el amargo sabor de esa infidelidad atrás realmente y que no brote por los poros ante la primera discusión de pareja. En cambio dar la vuelta la página, duele, la decepción, la rabia, el desamor y el amor que aún late se mezclan en un cóctel peligroso por lo que cerrar esa puerta implica trabajar en sanar esa herida.


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