La relación de pareja y el paso del tiempo: ¿Será amor o costumbre?

Al comienzo, todo es color de rosas. Difícilmente vemos los defectos de la persona que nos ha lanzado la flecha de Cupido. Le vamos dando cabida a los sentimientos, nos conociendo más, congeniamos, pero es probable que tropecemos con detalles que no nos agraden, mientras vamos construyendo la relación. El paso del tiempo puede lograr el equilibrio ideal entre el romance, la pasión, la confianza y todos los condimentos que hacen a una pareja perdurar con los años o bien, puede ir resquebrajando esa edificación que no supimos mantener y el tiempo nos juega en contra: ya nada es lo que fue, pero nos quedamos allí porque preferimos no movernos de la zona de confort. ¿Cómo distinguir si una relación está consolidada en el amor o es solo el efecto de la costumbre?

El tiempo puede ser el factor detonante de la fortaleza eterna en una pareja o, bien por el contrario, puede ser el verdugo que juzgue lo que en la pareja nunca funcionó o dejó de funcionar, aunque aun así, y con un entusiasmo que merma cada vez más, a veces nos empeñamos en seguir adelante, porque no queremos enfrentar la vida solas, no nos imaginamos cómo sería todo de otra manera y el miedo termina por dominarnos. Otras sienten que esa es la zona de confort donde se encuentran cómodas y que está bien como están, cualquier cambio representa un riesgo que no quieren correr. Enfrentarse a lo que hay detrás de la puerta de salida de una relación suele ser un paso difícil, pero ¿vale la pena resignarse y no buscar el camino hacia la felicidad?

La ausencia de cosas en común

Deberíamos tomar muy en serio esta señal importante de alerta, cuando nuestra pareja tiene con nosotras más incongruencias y características en común. Si bien el respeto por las diferencias de cada uno hace a la relación, cuando no existe un equilibrio que justifique que sigan adelante juntos, cuando es casi imposible que coincidan en elementos e ideas fundamentales para ambos, ni en la actualidad ni en un futuro, entonces, esto debe hacerte reflexionar si vale la pena el riesgo. Quizás más adelante, puede ser peor. Ante la lluvia de dudas que puedas tener, ponte una mano en el corazón y pregúntate si sientes que él te hace falta, si tienes miedo de quedarte sola, si te encuentras cómoda en el lugar en donde estás con él. Trata de imaginar cómo podría ser tu vida sin esa persona, si tu amor por él es lo suficientemente fuerte como para seguir a su lado. Aprende a alejarte del mundo para reflexionar sobre lo que es realmente importante en tu vida. Comprende y escucha a tu corazón. Él te dirá si estás en lo correcto o tomaste el camino desacertado.

La convivencia y la monotonía

La marcha de los años nos sobregira, nos sentimos abrumados por los quehaceres de la casa, los problemas laborales, los económicos, todo da vueltas en torno a esa corriente de circunstancias que parece llevarnos río abajo. Esto se va convirtiendo en una rutina a la que nos acostumbramos a vivir y en la que no encontramos verdadero sentido y el amor se va diluyendo en el paso del tiempo. Suceda lo que suceda, si al amor que se tienen es verdadero, las crisis y la monotonía impuestas por la rutina no podrán derribar esa relación. No hay nada que un amor genuino no resista.

Si esto no es lo que pasa con tu relación, entonces, analiza si es necesario seguir adelante. El amor pasa por varias pruebas de resistencia, no siempre se sale ileso, es el momento en que compruebas si ese amor es amor de verdad o estás dentro de esa relación por esa extraña costumbre que te envuelve y adormece.

Hacer las mismas cosas, ir a los mismos lugares, padecer las cargas de los problemas, que la mayor parte del tiempo se cuenten la pesadez de las cosas, va tensando la delgada cuerda de la rutina hasta soltarla.

Es bueno encontrar momentos de tranquilidad para que puedan sentarse a hablar de los problemas y nunca dejarlos pasar por más pequeños que parezcan, cree que jamás lo son. Siempre es recomendable buscar una salida juntos. Los problemas que generan los distanciamientos, la monotonía e incluso las crisis, son una carga muy pesada para ti sola, no te cargues esa mochila al hombro tú sola, compártela siempre con él.

El amor: el motor que alimenta la relación

Aunque pasen los años y con ellos también las tormentas, no importa, el tiempo, las culpas y los fracasos, si el amor logró perdurar a pesar de todas las pruebas que hayan podido superar. Cuántas mareas y cuántas tormentas, si se aman estarán siempre juntos.

Cuando el amor no es lo que los sostuvo en el tiempo, sino, la corriente del ritmo de vida que escogieron llevar y aunque la pasión fue disminuyendo, pueden llevar una vida relativamente en armonía, con altos y bajos, pero siguen adelante, con idas y vueltas todavía, has un paréntesis y piensa si realmente eso es lo que quieres en tu vida. No sigas adelante porque la fuerza de la gravedad es la que dirige tu vida y no un sentimiento verdadero que sea el motor vital de ambos. La costumbre a veces nos engaña, pero más tarde o más temprano acabamos por darnos cuenta de que no es el lugar en donde nos sentimos cómodas, que algo se perdió por el camino, que ya nada es lo mismo. Piensa si vale la pena tanto riesgo y perderte la oportunidad de ser feliz.

Ten presente la siguiente pregunta: ¿por qué estoy a su lado? Aprende a escuchar los latidos de tu corazón, cuando el amor llega a nuestras vidas para quedarse, todo es diferente. La respuesta estará siempre en tu interior. ¿Será amor o costumbre?


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