Tendrás una primera cita? Te damos 8 puntos que debes cumplir para que sea la Cita De Tu Vida.

Acabas de conocerlo y está llamándote, él ha arrojado los dados sobre la mesa. Empieza el juego y tú tienes la posibilidad de hacer que ese primer encuentro sea mágico o se te vuelva muy frustrante. A las puertas de la primera cita muchas son las preguntas que nos surgen: qué vestir, qué decir, a dónde ir. Te acercamos algunas respuestas útiles.

 1. La cita breve siempre la mejor opción

En ocasiones tendemos a pensar en que la primera cita debe ser especial, en realidad no es precisamente la mejor opción. Mientras más sencillo y casual sea el encuentro, mejor. Empieza con una simple cita como tomar un café o un trago que no nos lleve más de dos horas. Luego, si todo marcha bien, siempre podrás extender por más tiempo la cita. No hay peor cita que aquella que dure demasiado, una larga cena en donde, a los diez minutos, sabemos que no funcionará y el momento que prometía ser agradable se torna insoportable.

Siempre es mejor que seamos nosotras las encargadas de escoger el lugar. A ellos les agrada que tomemos la iniciativa y además nos sentiremos más seguras de nosotras mismas.

 2. Si algo sale mal, una segunda opción es importante

Cuando hablamos de opciones es importante prever al menos un par de sitios, el lugar a donde pensabas ir puede estar cerrado, y si se trata de algún lugar de moda muy frecuentado, puede que te quedes sin la posibilidad de ingresar. Por estas razones es muy útil tener un plan alternativo en mente, en caso de que tu cita tome un rumbo inesperado y se convierta en un fracaso.

Tampoco escojas un sitio en el cual no te sientas cómoda solo por darle gusto a él. Por ejemplo, si no sabes cómo tomar una raqueta, entonces no organices una cita para jugar tenis ni cenes en su casa si no quieres dar ocasión a un encuentro íntimo en la primera cita.

 3. ¿Cómo vestirnos en la justa medida?

Hay dos aspectos básicos sobre los cuales nos sostenemos en este punto. Sé tú misma, vístete fiel a tu estilo. No hay nada peor que pretender dar una imagen de lo que no somos. Piensa que si él se acercó a ti es porque le gusta lo que ve en ti. Tratar de cámbialo para sorprenderlo puede hacer que tu cita sea frustrante.

El otro punto es vestirnos acorde a la ocasión. No vistas ni de fiesta ni de gym. Busca en tu armario ese término medio con el que te sientas cómoda. Ni vestidos recargados ni sudaderas que nos den la apariencia de dejadez.

No uses camisetas con cuello alto ni grandes escotes. Busca nuevamente el término medio, ni look recatado ni tanto escote.

 4. El maquillaje. Tu rostro es lo primero que se observa

Si hay algo que a ellos no les gusta es el maquillaje muy sobrecargado. No vayas maquillada como para el día de tu boda. Elige un maquillaje natural, que resalte tus facciones, que te dé luminosidad y estarás espléndida.

En nuestro afán por tapar manchas buscamos cubrirlas como parche con base, pero te cuento que a ellos no les gusta. Le resta naturalidad al rostro y en ocasiones el color de nuestro cutis desentona con el cuello.

Ellos no entienden nada de maquillaje y si además nos ven con un color muy intenso en las mejillas, por supuesto, no les gustará.

No es recomendable usar tonos de labial muy raros. Piensa que unos labios “besables” no son precisamente los super pintados. Usa tonos claros, aunque el rojo también los atrae.

5. Sé puntual

No hay mayor gesto de falta de interés que llegar tarde a tu primera cita. Llega temprano y demuéstrale a él que es importante. Aunque un viejo dicho rece que “las damas siempre se hacen esperar”, no siempre es como en las películas. Una tardanza demasiado prolongada puede hacerlo pensar que no nos importa. Pues si vas a demorarte, que no sea más de cinco minutos.

De la misma manera, para nosotras, si ellos llevan un poco de retraso y llegamos primero al lugar de la cita, nos sentiremos terriblemente incómodas, sobre todo, si no nos ha avisado previamente de su retraso y si lo hace no evitaremos cierto aire de ansiedad. Ser puntual evitará que nuestro encuentro comience con nervios.

6. ¿De qué hablamos en la primera cita?

En este primer encuentro en que iniciamos el camino de aprender quién y cómo es el otro, es bueno hablar de los temas con los que ambos se sientan cómodos e identificados. Empieza por sus puntos en común, sus gustos similares. Pon atención en escucharlo tanto como en lo que tú le cuentas.

El día a día, lo que hace cada uno en la vida cotidiana, si trabajamos o estudiamos, procurar resaltar esos aspectos positivos de nuestro devenir diario.

Nunca hables de tu “ex”. Cosas como a mi ex le gustaba esto o lo otro demuestra inseguridad de nuestra parte.

Cuéntale alguna anécdota divertida. No importa si es reciente o antigua, es bueno romper el hielo con algo de humor que sea nuestro y espontáneo.

7. La bebida en exceso: mala consejera

Si en tu cita deciden ir a beber algo, unos pocos tragos pueden ayudarte a rebajar la tensión de la primera cita, pero como no es lo mismo que estar en una fiesta, ten en cuenta que beber demasiado es probablemente un punto en contra importante ya que podrá sacar fuera de ti aspectos de tu personalidad poco atractivos y que no jugarán a tu favor en ese primer momento.

Puede que perdamos el objetivo de entendernos con él, buscar ese territorio común en el cual los dos descubran los gustos que comparten, ya sea en música, libros, deportes. Nos arriesgamos a abordar aquellos temas en los cuales no nos encontraremos y puede que perdamos la naturalidad en nuestro comportamiento.

8. Cuando el cuerpo lo dice todo

Con el cuerpo estamos también diciendo muchas cosas: los gestos, las miradas, todo en nosotros habla. Cuando una persona te interesa, la miras atentamente a los ojos y no desvías la mirada, el cuerpo acompaña tu actitud y suele inclinarse hacia adelante con las muñecas dispuestas y las piernas apuntando hacia la persona que te interesa. Muchos expertos en la materia consideran importante leer estos códigos, porque si no le interesas no te está mirando, está pendiente del teléfono móvil o se fija en el reloj.

Sucede a veces que, avanzada la cita, nos damos cuenta que no estamos precisamente ante un futuro gran amor, pero probablemente, ante una amistad prometedora.

No existe la fórmula perfecta pero toma apunte, pues lo que te contamos puede serte útil.


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