La pasión es la energía que da alas a tus sueños.

La monotonía y la rutina a veces cortan “la salsa de la vida” y nos llevan, sin querer, a apagar la chispa que nos da alegría en el transcurrir de los días. En cambio, cuando hacemos actividades con pasión éstas se convierten en destellos que se encienden para que nuestra existencia tenga entusiasmo y sentido. Por ejemplo, ¿sabes que si pones pasión en todo lo que haces el tiempo pasa mucho más rápido?


La pasión es un sentimiento que se distingue por ser muy intenso y profundo. Puede invadir todo el cuerpo, paralizando nuestros pensamientos. Nos produce satisfacción y gozo hacia aquella actividad que estamos realizando. No entiende de tiempos, ni obligaciones, sino que surge sin forzar la actividad que estemos realizando. Es como si nos invadieran, al principio por sorpresa, sentimientos de felicidad y satisfacción indescriptibles.
Por ejemplo, imagina a ese chico, que cuando juega a fútbol, lo vive con tanta intensidad que se olvida de todo lo demás. O a esa mujer que cuando se pone sobre una pista de baile, le cambia la cara y empieza a disfrutar enormemente. Tener pasión por algo, quiere decir, abrazar a tu propio movimiento y su sentido, guardando el deseo íntimo de repetir aquello que te produce esa alegría y felicidad que nace de tu interior.

Cultivar la motivación para conectar con tu pasión

La motivación es un componente psicológico que nos permite orientar, mantener y llevar a cabo nuestras conductas. Para que la pasión aparezca, primero vamos a ver qué aspectos de nosotros mismos nos motivan y nos impulsan hacia adelante. La motivación va a ser un factor clave para poder conectar con nuestra pasión.

La pasión es el ingrediente que despierta nuestra perseverancia y motivación. Nos invita, como si de un combustible se tratase, a mantener vivos nuestras metas y sueños, y a no tirar la toalla a la primera de cambio. Sin pasión y sin deseo no hay energía para hacer aquello que nos gusta, ni tampoco podemos impulsarnos para pasar a la acción. Su ausencia nos hace esclavos de nostalgia.

¿Y cómo sé cuál es mi Pasión? ¿Cómo la descubro?

La Pasión está conectada con tu propósito y llamado en la vida. Es esa tarea que te permite experimentar satisfacción, un intenso gozo y felicidad. Tu Pasión es lo que serías capaz de hacer aún sin que te pagaran, totalmente gratis. Es esa actividad que hace que te brillen los ojos y se te acelere el corazón.
La Guía de los 5 pasos para encontrar tu Pasión
– Escribe una lista de tus 15 pasiones: lo que más te guste, sea más especial para ti o forme parte de la base de tu felicidad.

Ahora escoge las 3 que más te gusten.

– Escribe 4 o 5 sensaciones que describan lo que ocurrirá cuando estés viviendo cada una de las 3 pasiones.
– Escribe los pensamientos negativos que te impiden hacer realidad y vivir estas pasiones.
– Piensa cómo podrías hacer de tus hobbies una forma de vida que te facilite recursos o ingresos, teniendo en cuenta que pasión y éxito son dos ingredientes inseparables.

– Un consejo que nos encantaría facilitar para vivir con pasión es que se junten y vivan la vida con personas apasionadas por lo que hacen y sienten. Cuando estamos junto a ellas gozamos de una existencia mucho más intensa y, por suerte, la pasión se contagia.
Vivir con pasión nos asegura el éxito

Os puedo asegurar que una vida sin pasión no nos permite alcanzar y compartir el auténtico potencial interior con el que venimos a este mundo. Cuando sientes la pasión por lo que vives decides buscar, tu corazón te pide luchar y lo más grandioso: ser capaz de arriesgar y dar lo mejor de ti a los que te rodean y amas.

Aprendes también que las pasiones de cada persona son únicas y posiblemente irrepetibles. Cada una de ellas la eliges tu mismo, cómo sentirlas y cómo materializarlas. Tú eres el que da origen a tus propios sentimientos y tienes el increíble poder sobre ellos. Decides cómo quieres vivir y sentir la vida, al fin y al cabo esta solo depende de ti.


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