La pareja estable puede “matar” al apetito sexual… y no en mucho tiempo

Al fin has logrado uno de tus sueños: encontraste un hombre maravilloso, con el que vives una hermosa vida.

Encajan bien, dialogan, se divierten, tienen una misma visión de las cosas y proyectan un futuro juntos.

Sin embargo, no todo es perfecto: poco a poco el sexo, que al principio los había enganchado y era fantástico, pasó a ser algo rutinario y por qué no decirlo, casi inexistente.

Resumido en tres palabras: no tienes ganas.

Y no creas que te pasa solo a ti: de acuerdo a un estudio, la existencia de una pareja estable podría propiciar la desaparición del apetito sexual.

Sin ganas

De acuerdo a una investigación realizada por científicos del Centro de Investigación en Salud Sexual de la Universidad de Southampton, en Reino Unido y publicada en la revista BMJ Journal, las mujeres que viven con su pareja tienen más del doble de probabilidades de perder el apetito sexual en comparación con los hombres.

La investigación fue diseñada para identificar los factores que intervienen en la pérdida de interés en el sexo de acuerdo a cada género. También se buscaba así conocer los factores psicológicos asociados con este fenómeno, partiendo del análisis de los datos de la tercera Encuesta Nacional de Actitudes y Estilos Sexuales en Estados Unidos.

Los investigadores examinaron las respuestas de 4.839 hombres y 6.669 mujeres de entre 16 y 74 años. Todos tenían en común que habían convivido con su pareja durante al menos un año.

Los números fueron contundentes: más del 34% de las mujeres encuestadas afirmaron haber perdido el interés por el sexo, en comparación con el 15% de los hombres que participaron de la encuesta.

También lograron identificaron los factores que habían provocado el desinterés sexual, tanto para las mujeres como para los hombres.

-Haber tenido una infección de transmisión sexual.

-Haber experimentado sexo no “consentido”.

-Sentirse mal física o mentalmente por algún motivo.

– No sentirse cercanía sexual con su pareja durante las relaciones sexuales.

– Escasa disponibilidad para los encuentros sexuales.

– Poca creatividad en la cama.


Más parejas, menos aburrimiento

La investigación descubrió otros aspectos no menos llamativos en lo relativo a las mujeres.

Por ejemplo, a lo ya dicho, en el sentido que después del primer año de relación ellas se aburren de tener relaciones sexuales con su pareja, se agregó que muestran cuatro veces menos interés por el sexo que las que llevan menos tiempo comprometidas.

También se agregó una sorprendente circunstancia: el equipo de investigación encontró que las que habían tenido tres o más parejas en el último año, eran menos propensas a carecer de interés sexual que las mujeres con una sola pareja.

La presencia de niños menores de cinco años en el hogar es un factor que también influye en forma significativa en la disminución de la libido en las mujeres; ello se explica, por supuesto, por la mayor carga de responsabilidad que normalmente se le atribuye en el cuidado y educación de los pequeños.

Por su parte, los investigadores de la Universidad de Southampton y la University College de Londres sostuvieron que no observaron pruebas contundentes de que la menopausia fuese un factor importante en la disminución del apetito sexual.

La edad también cuenta

En otra faceta importante de la investigación, se descubrió que los años de vida sí son un aspecto muy importante a tener en cuenta en la disminución del deseo sexual.

En el caso de los hombres, la falta de interés fue mayor entre los 35 y 44 años; en cambio, para las mujeres alcanzó el máximo entre los 55 y 64.

La frecuencia en la actividad sexual es otro aspecto que también varía enormemente de acuerdo a la edad. Por ejemplo, los participantes de entre 18 y 29 años mantenían un promedio de 112 actos sexuales por año, los encuestados de 30 a 39 años tenían sexo 86 veces al año, mientras que los situados en la franja de edad entre los 40 y los 49 años lo hacían unas 69 veces.

Qué hacer

Cuando se lleva un largo tiempo en pareja con una misma persona, puede suceder que la pasión se atenúe y que el deseo sexual disminuya. El sexo se transforma y deja de ser como era al inicio de la relación. En muchos casos, las relaciones íntimas pasan a ser una práctica rutinaria, monótona y aburrida.

El sexo es algo muy importante en una relación, aunque su valor varía en cada pareja y en la etapa en la que esta se encuentra: no tiene la misma importancia cuando se conocen y en el momento mismo de la relación, que más adelante. Esto es algo lógico y normal, ya que es parte fundamental en el proceso de conocimiento de ambos. Luego que cumple su función, su importancia en el mantenimiento de la pareja cambia.

Es importante aclarar que el sexo nunca desaparece en un ser humano: lo que puede disminuir, incluso hasta casi desaparecer, es el deseo. Este deterioro no implica necesariamente que el amor ya no esté, a no ser que ambos miembros de la pareja lo interpreten así.

El problema es que reconducir el deseo hacia la persona que se ama, pero ya no se desea, es una ardua labor. La dinámica de relaciones rutinarias, insatisfactorias y monótonas se impone y es necesario romperla.

Si no tienes intimidad con tu pareja, no debes mortificarte, obsesionarte con ello y pensar en que has perdido el interés en él como persona (o que él lo ha perdido en ti): tal vez se trata de una etapa en donde el sexo se relega, pasa a un papel secundario y se priorizan otros aspectos. No significa necesariamente el fin del amor.

Sin embargo, cuando es un tema que preocupa a los dos o a uno, sí debe encararse con una conversación profunda y sincera sobre el tema. Si no pueden solos, siempre está la opción de recurrir a ayuda profesional.