La maternidad: entre volver al trabajo y la culpa por dejarlo

Lo has llevado nueve meses en tu vientre, lo has sentido y lo has visto nacer, desde entonces no te separaste de él por ningún motivo, todo su mundo eres tú. Cuando llega el momento de volver al mundo real y retomar la vorágine del día a día en lo laboral y en esa rutina diaria que te abruma y te absorbe, es predecible que volver a la calle pero sin él, comience a preocuparte y sientas un inmenso temor de despegarte de él entre las hebras de la culpa por dejarlo y el deber de seguir con tu vida y cumplir con tus demás responsabilidades. Pensamientos de todo tipo te dan vueltas en la cabeza: que te extrañará, que te buscará, te preocupará que esté bien cuidado. Todas las ideas habidas te asechan. Pero, todo pasa y de apoco iras acomodando tu vida. Tomarlo con calma y con la mente en positivo debe ser tu primer paso.

Duele dejarlo

Nada nos destroza más que ese momento en que por primera vez, tomas tu abrigo y tu bolso para volver al trabajo, pero sin él. Ya no lo oyes latir ni moverse dentro de ti, tampoco lo tendrás en tus brazos por unas cuantas horas al día. Esta es una sensación de abandono que todas las madres sentimos con una inmensa culpa que en realidad no tenemos. Es la vida que sigue girando y debemos simplemente ir detrás de ella. Todo pasa: pasarán tus temores y esa extraña sensación de vacío.

Lo primero que debes recordar es que no lo has dejado solo. Si quedó con alguien de tu entera confianza, si te has pasado meses buscando y decidiendo cómo desenvolverte en ello, y si quedó con tus familiares, sobre todo con tu madre, no tienes de qué preocuparte. Deja que todo fluya y los miedos salgan por las ventanas del alma. Habrá problemas, seguramente como todo en la vida, pero estará bajo control.

Despertar es todo un reto

Un reto que deberás cumplir, es volver a levantarte temprano, pero habiendo dormido menos de las horas que deberías. Te levantas varias veces de madrugada para darle de mamar, cambiarlo o simplemente porque estuvo inquieto. Eso te parece terrible los primeros tiempos, pero, ¿sabes? Todas las madres tenemos una fuerza centrífuga que nos moviliza y nos impulsa a salir adelante. Esa fuerza solo te la da el amor de madre, esa nueva y bella etapa de la vida que nos hace madurar y nos fortalece el espíritu.

¿Dejarlo todo para dedicarte solo al bebé?

Confía en que no es la mejor idea. Si bien es cierto que la desesperación hace que todas las malas ideas te acuchillen el alma, debes comprender que es la ley de la vida y que además de ser madre también eres mujer y profesional con una vida que debe continuar. No solamente porque necesitas cubrir tus gastos, sino porque es necesario que recuperes tu vida y que tengas unas horas para ti que no se trate solamente de tu bebé.


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