La más conmovedora y triste carta de una madre a su hijo de la que todos deberíamos aprender

“Te quiero pedir que cuando envejezca me tengas paciencia y tolerancia, como yo te la tuve cuando eras pequeño. No te enojes conmigo, no me grites. Recuerda que fui yo la que te enseñó todo lo que sabes, ahora es tu turno.”

Esta carta es muy importante que la tomemos con mucha seriedad y responsabilidad, desde el momento que nacemos, que vemos ese primer rayito de luz, ese primer llanto de vida, desde ese preciso momento empezamos a crecer y crecer hasta llegar a viejitos, todos seremos viejos al pasar de los años, debemos educar a nuestros hijos para que entiendan que esto es algo inevitable y que cuando llegue ese momento lo único que queremos es que sepan cuidarnos, atendernos, como nosotros lo hicimos con ellos cuando estaban pequeños, la única diferencia es que ellos estaban muy pequeñitos y nosotros estaremos muy grandes, seremos unos bebés bastante grandes que solo necesitaremos de amor, apoyo, tolerancia, respeto muchísimo respeto, porque lo merecemos. A pesar de todo. A continuación te mostraremos una carta bastante emotiva de una madre a su hijo.

“Querido hijo mío a quién amo tanto:

Te escribo esta pequeña carta que contiene todo mi corazón en cada palabra puesta aquí con total sinceridad y la más noble intención posible. Te escribo esta carta porque te quiero, porque te amo, porque te adoro, porque eres mi hijito y siempre te veré de ese modo tengas la edad que tenga y porque quiero que seas feliz todos los días de tu vida, espero que Dios te lo conceda.

Te escribo esta carta para pedirte algo con el corazón en la mano, de hecho el corazón lo utilizo de bolígrafo…

Y lo que te quiero pedir en esta oportunidad es que cuando me veas vieja, muy vieja y algo insoportable por mi vejez te armes de paciencia y tolerancia por favor.

Debes entender muy bien que en la vida sucede un ciclo en el que uno nace, se convierte en un niño, luego en un adolescente y luego en un adulto y cuando el adulto llega a la vejez vuelve a convertirse en un niño otra vez. Es inevitable. Es parte de la vida. Seré niña otra vez en algún momento.

Y empezamos a hacer cosas de niños pero en cuerpos ancianos. Así como lo lees. Aunque ya debes saberlo muy bien.

Tal vez te repita las historias y anécdotas que viví, tal vez no te escuche bien y te pida que me repitas lo que me contaste otra vez. Tal vez te frustrará mucho esto, como tal vez no sucede de ese modo.


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