La inteligencia se hereda de la madre, afirma la ciencia.

El coeficiente intelectual ha sido siempre motivo de diversos estudios.

Dos de las preguntas más interesantes que se han realizado sobre la inteligencia son: ¿de dónde viene? ¿ Por qué algunas personas tienen el intelecto más elevado?

¿De dónde viene?

Se ha demostrado que la genética juega un importante en el tema de la inteligencia, pues es la responsable del 50 al 80 por ciento de las capacidades intelectuales de la persona.

Algo extremadamente llamativo, comunicado por el científico estadounidense Robert Lehrke, es que la inteligencia se hereda de la mamá, pues el gen de la inteligencia radica en el cromosoma X, aportado por ella. Al ser mujer, posee dos X y eso le da una mayor probabilidad de transmitir la inteligencia a sus hijos, desde el punto genético.

Los científicos realizaron pruebas con ratones. Les administraron una dosis de genes maternos y otra con genes paternos.

Los ratones del primer grupo, con genes maternos, nacieron con el cerebro más grande y cuerpo pequeño, mientras que en los del segundo grupo resultó todo lo contrario: cerebro pequeño y cuerpo grande.

Así los investigadores descubrieron que el cerebro tiene zonas paternas y maternas, pero la diferencia radicó en el lugar en donde se acumularon. Mientras que las paternas se alojaron en la zona relacionada con la supervivencia, la alimentación y el sexo, las maternas lo hicieron en áreas que tienen que ver con el pensamiento, la planificación, el lenguaje y la inteligencia.

Este estudio demostró que las madres son las responsables, por genética, de transmitir las células de la inteligencia.

Sin embargo, es necesario aclarar que, que pese a que la inteligencia se hereda, solo lo es en un cierto porcentaje, ya que existen otros factores que ayudan al niño o la niña a desarrollar al máximo su coeficiente intelectual y por ello, en muchas ocasiones los hijos de padres con un intelecto muy desarrollado no demuestren tanto su inteligencia.

Decisiva

Los doctores Horst Hameister y UlrichZechner, de la Universidad de Ulm, en Alemania, estudiaron los genes relacionados con daños cerebrales.

En sus investigaciones, encontraron que muchos de estos genes se hallaban en el cromosoma X y que están relacionados con la memoria y terminaciones nerviosas en el cerebro.

Según una polémica teoría, las mujeres serían las responsables de la inteligencia, al privilegiar, en el momento de elegir pareja, a la inteligencia sobre el aspecto, poniendo en marcha un mecanismo de selección.

Pero la madre ejerce un efecto muy poderoso sobre el desarrollo de los hijos y no solo a través de los genes.

El contacto físico con el bebé, las caricias y los mimos maternos, inciden en un mejor desarrollo en los niños.

Un estudio publicado en The Journal of Neuroscience, en el que participaron investigadores de la Universidad de Adelaida, en Australia y de Duke, en los Estados Unidos, destaca que las caricias de la madre podrían ayudar a que los niños evitaran posteriormente el consumo de drogas. Según Staci Bilbo, una de las investigadoras, en experimentos realizados con animales se comprobó que el contacto físico con la madre aumenta la producción de una molécula capaz de cambiar la forma en que el cerebro responde a las sustancias adictivas.

Complejo


El secuenciamiento del genoma humano fue uno de los avances científicos más importantes en los últimos tiempos. Entre otras cosas se descubrió, al analizar el ADN de más de 24.000 personas residentes en el Reino Unido, que más de 500 genes se relacionan con la inteligencia.

Al realizar pruebas de coeficiente intelectual y habilidades cognitivas en personas que según su genética estaban o no predispuestas a tener un intelecto brillante, los científicos asociaron estos genes con 187 tipos de habilidades del pensamiento humano.

Así encontraron que existen otros factores que ayudan a las personas a desarrollar y conservar su inteligencia, en interacción con los factores genéticos.

-La estimulación es uno de ellos. Los especialistas sugieren que cuando es bebé está en el vientre ya puede recibir estímulos, lo que facilitará el desarrollo de ciertas habilidades cognitivas.

-Otro aspecto fundamental para el desarrollo de la inteligencia es la motivación. Si los padres motiven a sus hijos a ser mejores, expresarse correctamente y estar en constante aprendizaje, estos lo harán.

-Un buen ambiente es otro aspecto que incide en el desarrollo de la inteligencia. El crecer en un ambiente saludable es fundamental para la expresión de las potencialidades.

La nutrición adecuada, por ejemplo, es uno de los factores decisivos. Un mayor tiempo de lactancia se relaciona con un mayor grado de inteligencia y éxito en la vida futura del bebé. Una alimentación nutritiva durante el embarazo y la crianza, teniendo en cuenta los superalimentos, contribuye también a ello.

Con esto, los especialistas afirman que, si bien la inteligencia es una construcción biológica porque se hereda, el ambiente y las condiciones de crianza, los cuidados y la motivación son indispensables para tener hijos brillantes, con una inteligencia que incluso puede superar a la de sus progenitores.

El vínculo emocional que existe entre los padres y el bebé, el apego que el pequeño desarrolla con sus progenitores, le proporciona una mayor facilidad para superar una frustración y resolver sus problemas. En este aspecto, también hay estudios que favorecen a la madre. La capacidad del niño a adaptarse a los cambios y resolver un problema, su autonomía, independencia, confianza y autoestima y valores como el esfuerzo, la perseverancia y el empeño e interés del niño por aprender, se apoyan sobre esta precoz relación.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"