La infidelidad lo cambia todo.

Cuando no solo la duda, sino un tercero en discordia entra en la escena diaria de la vida de pareja, ese terreno que creíamos blindado por el cariño, los años y la vida en común, lo cambia todo. Lo que teníamos ya no es lo que fue, el hogar se torna diferente, nuestros conceptos cambian y, sobre todo, la confianza ha quedado rota. Aquello que mantiene al amor vivo a través del tiempo, se ha hecho añicos. Es probable que todo se haya modificado en la pareja, pero los sentimientos que los unió no han cambiado, siguen allí en el fondo de la taza, en la borra del café donde la ira, la angustia y el desengaño se disuelven juntos y al mismo tiempo.

La insatisfacción sexual suele ser uno de los vehículos más rápidos al punto de la infidelidad. Todo lo que trae consigo la monotonía, la rutina, pueden llegar a ser canales conducentes a ella.

Aunque este sea el mal que, en nuestros tiempos, afecta tanto a mujeres como hombres, el psicólogo Miguel Hierro Requenaasegura, mediante un estudio realizado, que la infidelidad se da más en hombres que en mujeres. Afirma el profesional, que la separación suele ser el primer resultado, pero reconoce que no es algo que siempre se descubra.

Los síntomas

El camino de las sospechas: el celular jamás está al alcance de tu mano. No responde las llamadas, no lo toca si estás tú y las redes sociales son suelo propicio y al alcance de la mano cuando de infidelidad se trata.

Otra llamada de atención suele tener que ver con el hecho de bañarse inmediatamente al llegar a la casa.

El trabajo parece ser muy exhaustivo. Son reiterativas las reuniones fuera de horario, las horas extras y los trabajos muy intensos casi se vuelven rutina.

Si el engaño es descubierto las consecuencias son nefastas para la pareja. Lo emocional y afectivo genera en la víctima un quiebre que conlleva a un duelo profundo. Es un proceso en el cual todos los sentimientos se confrontan: el amor lidia contra la ira y el resentimiento que la traición genera hasta que en algún momento la reflexionar a cerca de lo que pasó entra en juego.

Todo cambia para la víctima. Reconoce Requena que, la víctima reestructura esa imagen que tenía antes de su pareja. La decepción abre una grieta en la que ese reflejo de afecto se modifica. Es por ello que regresar del duelo implica repensar en esa persona amada como alguien diferente.

Si se decide perdonar, es porque se ha puesto en una balanza la vida en común, lo que existe entre ambos, la profundidad de lo que se siente y el tiempo. Si se vuelve a empezar, la percepción de la persona estará modifica, no sería jamás “el hombre perfecto” que fue. Aun así, perdonar se trata de empezar de cero.

Si la única opción es separarse, todo será distinto, pues se trata de aprender a vivir como separado y ello implica la negación de lo que sucedió, el enojo, el rencor, la culpa, todo se mezcla, pero reiniciar la vida significaaprender a reinsertarse en la vida cotidiana como una persona nueva donde la persona que ha traicionado ya no estará. Una nueva realidad y otro camino que seguir.

Desde la víctima

Una mujer divorciada con dos hijos, narra su experiencia.

Explica ella que, ha sido por mucho tiempo partidaria de las parejas abiertas hasta que conoció a quien fuera su esposo, un hombre romántico y católico.

Cuenta ella que, en sus veinte años de matrimonio jamás incurrió en una traición pese a sentirse atraída muchas veces por otros hombres. Reconoce la importancia del compromiso que se asume y que se debe cumplir.

Él le pidió el divorcio y mientras la esposa preguntaba si existía otra, él respondió que no. Ante su insistencia, él habló de su mal carácter, de actitudes de mujer, de madre. Pero ella recordaba haber dejado su trabajo por cuidar de sus hijos.

Explica que, al escuchar tantas cosas, ella se culpaba por todo o por no haberse dado cuenta antes. Finalmente, descubrió que todo ese enfado consigo misma era una infamia, pues sí existía otra. En ese momento, se armó de valor y salió a luchar por su vida y por sus hijos.

Llegar a la edad de oro

Suele ser el punto de inflexión para muchos matrimonios que llevan años de estar juntos. Llegan a los 40 y desean cambiar, salir de la rutina. La infidelidad suele estar primero en la lista de las posibilidades.

Según estudios, la vida en ciudades grandes, también tiene su parte en ese abanico de posibilidades que se abre a la infidelidad. El anonimato es un factor elemental, terreno propicio para la traición como así también, la reincidencia se da con más facilidad.

Explican los especialistas que en el rango de las personas infieles se encuentran las más preparadas, con mayor acceso a la educación, a un buen resultado laboral y de mejor relacionamiento social.

Sin embargo, nuestras tradiciones religiosas en las que vivimos inmersos sigueninfluyendo, según el sociólogo Luis Ayuso, coautor de “Los españoles y la sexualidad en el siglo XXI. “Los jóvenes también le dan mucha importancia, aunque cada vez seamos una sociedad más secularizada”. Asegura.

La infidelidad, aunque siempre existió, es sin duda uno de los platos de fondo más frecuentes en la sociedad de en la que vivimos, si tomamos en cuenta el ritmo de vida, el uso de las redes sociales, entre muchos factores que implican riesgo. Aun así, quien va a traicionar, lo hará de cualquier modo, de la misma manera que, aquel amor que es verdadero será capaz de resistir cualquier embate.