La inesperada consecuencia de consumir comida chatarra.

Hamburguesas, pizza, papas fritas, snacks en millones de presentaciones, golosinas y caramelos, galletas dulces o saladas, bebidas cola: las comidas chatarra se han instalado definitivamente como parte de nuestra cultura, a pesar de las múltiples consecuencias negativas que conllevan para nuestra salud: sobrepeso, obesidad, hipertensión, enfermedades cardíacas, entre muchas otras.

Sin embargo, hay otro efecto de ellas, del cual no se habla tanto… y es sencillamente precoupante.

Ricas, pero…


Las comidas chatarra contiene, por lo general, altos niveles de grasas, sal, condimentos o azúcares, componentes que estimulan el apetito y la sed. También incluyen numerosos aditivos alimentarios, como el glutamato monosódico, potenciador del sabor y la tartrazina, colorante alimentario.

La gran mayoría de ellos no poseen valor nutricional y solo suman calorías, azúcares, sal y grasas saturadas a nuestro organismo.

Hay algo que es necesario aclarar: cualquier alimento poder resultar perjudicial para la salud si se abusa de su consumo, pero estas comida chatarra lo hacen en mayor medida, porque con menores cantidades son capaces de producir efectos adversos. Por otro lado, algunos elementos que ellas contienen estimulan que se consuman en mayores cantidades. Además, es muy fácil obtenerlas (están en todos lados) y se asocian a actividades juveniles, con un atrayente sistema de marketing. También influyen en su consumo otros aspectos, como el precio accesible, la poca o ninguna preparación que requieren por parte del usuario y las facilidades que existen para conservarlas.



Una persona que consume este tipo de comida todos los días, aumenta las probabilidades de padecer enfermedades circulatorias, obesidad, diabetes y colesterol alto, con consecuencias que pueden ser muy graves. En cambio, el efecto no es el mismo si esta alimentación chatarra se consume una vez a la semana, por ejemplo.

La “otra consecuencia”

La comida chatarra satisface el hambre y el deseo de consumir “algo rico” (satisfacen el llamado “hambre emocional), pero no cumplen con los requerimientos nutricionales del cuerpo para mantenerse sano y protegido contra las enfermedades

Hablamos ya de los efectos nocivos que tiene para la salud el consumo de las comidas chatarra, pero hay uno que se merece un capítulo aparte y tiene que ver con la posibilidad de tener hijos.

Aproximadamente, el 80 por ciento de todas las parejas que tienen relaciones sexuales regulares sin protección logran el embarazo dentro de los seis meses de intentarlo. El 20 por ciento restante, lo hace en un año.

Profesionales del Instituto de Investigación Robinson, de la Universidad de Adelaida, Australia, realizaron un interesante estudio, publicado en la revista Human Reproduction.

Los científicos trabajaron sobre los datos relativos a la dieta y el tiempo que tardaron en concebir de 5.598 mujeres embarazadas por primera vez de Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido e Irlanda. Las futuras mamás aportaron esta información en el desarrollo de su primera atención prenatal y los estudiosos analizaron el tipo de alimentación, encontrando llamativas correlaciones.

Por ejemplo, encontraron que las mujeres que consumen abundante comida rápida, dejando de lado las frutas, les cuesta más tiempo quedar embarazadas.

Al comparar a quienes comieron fruta al menos tres veces al día durante el último mes antes de concebir, con las que ingirieron ese alimento entre menos de una y tres veces diarias, las participantes del segundo grupo tardaron, en promedio, 15 días más en quedar embarazadas.

Por otro lado, las mujeres que consumieron habitualmente comida rápida, cuatro o más veces por semana, les llevó casi un mes extra quedarse en estado de gestación, que aquellas que eligieron esa opción pocas veces o la excluyeron totalmente de su dieta.

Elegir

Una de las consecuencias del consumo de comidas chatarra es el sobrepeso y la obesidad y es uno de los factores que inciden para quedar embarazada.

Diversos estudios muestran que la fertilidad disminuye en los hombres y las mujeres con sobrepeso u obesidad. En cuanto a la capacidad de quedar embarazada, una dieta con comida chatarra favorece las deficiencias nutricionales, porque carece de vitaminas y minerales, lo que sin duda puede reducir las probabilidades de concebir. Muchas investigaciones han demostrado un vínculo entre la infertilidad y las deficiencias en vitamina D, vitamina E, zinc, calcio, magnesio, vitamina A, ácido fólico y vitamina B12.

El estudio mencionado más arriba sugiere claramente que el consumo frecuente de hamburguesas, pizza, papas fritas y otro tipo de alimentos chatarra, dificulta la concepción.

En cambio, una dieta de buena calidad, rica en frutas y verduras, en desmedro de la comida rápida, produce un efecto beneficios sobre sobre la fertilidad, reduciendo significativamente el tiempo que se tarda en quedar embarazada. La mayoría de la gente deja de beber alcohol y elimina el cigarrillo antes de intentar el embarazo, sería una buena idea también dejar de lado la comida chatarra o disminuirla drásticamente.

Si estás buscando un bebé, la alimentación que elijas puede ser fundamental para lograr tu objetivo. Dejar de lado los hábitos alimentarios perjudiciales puede ser difícil, pero resulta imprescindible. Una consulta con un profesional nutricionista podrá ser de mucha utilidad, pues podrá darte una dieta personalizada, teniendo en cuenta tus gustos y necesidades, favoreciendo así que logres tu objetivo: ser mamá.


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