La estrella más hermosa en el cielo, mi Abuela

Las enseñanzas de una abuela se llevan con uno para toda la vida. Aunque la melancolía de su ausencia duela cada día, una abuela es una marca imborrable, un abrazo que no se olvida.

Mi abuela fue el mejor regalo que pudieron ofrecerme mi mamá y mi papá. Es el tesoro más preciado de mi infancia que aún hoy atesoro en mi corazón. Y aunque la extrañe en todo momento, siento que me acompaña día a día con sus legados y enseñanzas.

Su herencia ha sido tan inmensa en mi ser que la siento presente todos los días. Cada noche que la echo de menos, simplemente miro al firmamento. Porque yo sé muy bien dónde se encuentra esa entrañable luz que ilumina mis pasos.

Hoy miro el firmamento con admiración y algo de nostalgia. Porque, entre lágrimas y melancolía, asumo que mi abuela hoy es la más bonita estrella en el cielo. La más grande de todas, aquella que naturalmente destaca por su belleza.

Es allí donde encuentro el consuelo a tu ausencia, esa que tanto me hiere. Es también ahí mismo donde puedo encontrar la respuesta a todas mis dudas. Aprecio esa misma energía que señala el camino que debo seguir. Aún sin contar con su presencia física, se convirtió en mi modelo y ejemplo de vida a seguir.


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