¡La decepción no mata, fortalece! ¡Es hacia adelante que la vida va!

Pero entre todos los casos y posibilidades, nada es más doloroso que decepcionarse con las personas del círculo más íntimo, amigos o familiares, sobre todo aquellos con los que convivimos años. La tristeza llega a volverse dolor físico, tamaño es el sufrimiento enfrentado.

Sin embargo, una cosa necesita ser dicha en tiempo: La decepción no es exclusividad de nadie. Todos ya sufrimos con eso, de una forma u otra.

Pero estamos todos aquí, para contar la historia. Por lo tanto, la decepción no mata!
Lo mismo no se puede decir de los sentimientos, para los cuales una decepción puede ser fatal. ¡Pero hay que saber lidiar con eso también!

Y si hiciéramos una investigación, seguramente descubriríamos que la mayoría de la gente considera haber llegado a ser más fuerte después de las decepciones. Y no es para menos: un corazón herido se vuelve mucho más decidido a defenderse, a fin de sufrir menos la próxima vez. Sí, porque muy probablemente habrá una próxima y lo que nos incumbe hacer es minimizar los daños y levantarse nuevamente, lo más rápido posible.

Es claro que es difícil superar. Porque la decepción es un precio demasiado alto que se paga simplemente por nutrirnos de buenas expectativas. Pero si, por desgracia, no han sido atendidas, no hay nada más que hacer a no ser encarar esto como aprendizaje ya través de él convertirse en una persona mejor. Y eso incluye liberarse de la pena, del rencor o del sentimiento de venganza.


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