La aburrida vida de los chismosos

Te habrás topado alguna vez con personas chismosas, esas que hablan o cuentan los secretos o cosas privadas de los demás, se entrometen en temas que no son de su incumbencia y pasan su día propagando rumores a derecha e izquierda.

Puede ser hombre o mujer, de cualquier edad y situación social: quien es chismoso, ira por la vida propalando datos acerca de los demás, difundiendo sin ton ni son cosas de todo tipo y sin ninguna medida.

Las personas chismosas no discriminan: bajo su filosa y ponzoñosa lengua caen parejas, familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos y hasta personas que no conocen, forman parte.

Cómo son

Aunque puede haber muchas causas que expliquen por qué una persona es chismosa, hay dos que resultan imprescindibles: la primera, evitar los detalles de su propia vida para dedicarse a la de los demás. La segunda, estar muy aburrida con su existencia, para que desee y tenga tiempo de ocuparse con la vida privada de los demás. El chisme es un escape de su realidad, por eso se ocupan de las vidas ajenas y más interesantes.

El chisme puede hacerse en vivo, en reuniones familiares o de amigos o utilizando el smartphone para llamar a alguien o a través de las redes sociales.

Esto les permite, aunque sea por un momento, ser el centro de atención y esto les empuja a seguir adelante.

La persona chismosa parece feliz al hablar de los demás, pero en realidad es una manera de olvidar lo aburrida que es su propia vida. Son personas débiles por naturaleza y sin capacidad de liderazgo, que jamás han podido brillar por sus propias capacidades y que viven a la sombra de la vida privada de los demás.

El chismoso muestra también una gran cobardía. Suelen ser incapaces de hablar de frente. Temen a la confrontación y prefieren guardar resentimientos, por eso habla siempre a espaldas de la persona.

Esta incapacidad para enfrentar los retos de su vida, lleva a estas personas a vivir frustradas, enojadas, con ganas de venganza y celosas de quienes consideran que viven una vida más emocionante.

Además de ser aburridos, con poca autoestima y cobardes, los chismosos y chismosas son personas muy prejuiciosas. Juzgan a otros o tratan de denigrarlos a través del chisme, aparentando ser más dignos. Creen que al denigrar a la otra persona aumenta su moral. En la mayoría de los casos, sus comentarios son sobre personas que se atreven a ser ellas mismas, sin necesidad de recibir la aprobación de los demás, algo que un chismoso jamás se atrevería a hacer, pues teme ser víctima del chisme y no soporta que los demás tengan una opinión de él que no puedan controlar.

Más características

El chismoso es prejuicioso, lo que es sinónimo de ignorancia. En la mayoría de los casos los se ocupan de la vida de personas que se atreven a vivir fuera de las convenciones y de las imposiciones sociales y esto es, para una persona chismosa, demasiado atrevido y objeto de reproche. Critican lo que en el fondo desean para sí mismos, pero no se atreven. Su prejuicio es sinónimo de ignorancia, porque los chismosos suelen tener una visión del mundo en blanco y negro, que no les permite ver la infinita variedad de matices intermedios; por eso se creen con derecho a juzgar a los demás, aunque no conocen las circunstancias particulares de las otras personas: condenan en lugar de entender.

Todo es una estrategia para ocultar sus propias frustraciones. El problema más grave del chismoso es su dificultad para aceptarse, por eso busca reprochar y hacer que otros reprochen a otras personas: al hablar de otros, no se habla de ellos.

En este proceso, pueden intentar dañar la imagen de sus más cercanos.

Cómo debes sobrellevarlos


Chismosos hay de todo tipo: desde los más inofensivos hasta los catastróficos, pero todos intentan, de una o otra manera, saber detalles íntimos de alguien para difundirlos y ser la estrella de la conversación en algún grupo.

Los caracteriza la falta de respeto, tanto a sí mismo como hacia los demás. Los chismosos y chismosas son muy dañinos, porque drenan tu energía positiva. Te cargan de negatividad y adicionalmente, siempre habrá algún grupo dispuesto a creer lo que dicen. Los chismes viajan y crecen muy rápido, como una bola de nieve: un pequeño comentario dicho al pasar, puede transformarse en poco tiempo en algo gigantesco. La maldad es parte de esos mensajes que buscan mancharte, porque ningún chisme es totalmente inocuo.

Estos son algunos tips para enfrentarte a los chismosos y al chisme en general:

– No reproduzcas chismes, olvídalos ni bien te los dicen. No los disemines, es lo peor que le puedes hacer a un chismoso. Míralo a los ojos, sin decir nada y verás cómo va mermando su excitación, simplemente porque no le das la atención que buscaba.

– Chequea la información que te llega. Si hay datos que podrían servir para construir un resultado mejor, hazlo, pero no reproduzcas la emocionalidad e intencionalidad negativa del chisme. Se trata de desactivarlo o utilizarlo para evolucionar hacia una solución de los problemas. Esto no es chismear, sino buscar soluciones.

– No tomes los chismes como algo personal. La agresión del chismoso es una afrenta, pero solo es una expresión de su frustración y envidia. El chisme habla más del chismoso que de la persona que de la que habla.

– No compartas temas personales ni laborales delicados con personas que sean chismosas. Guarda silencio y rodéate sólo de las personas que te apoyan y sean de tu entera confianza.

– Si el chisme produce un gran problema a nivel laboral, lo mejor es desactivarlo, confrontando a las personas que están involucradas. Una charla franca y honesta, mediada y facilitada por el superior, es suficiente en la mayoría de los casos para derribar las barreras y poner punto final. Los límites del encuentro deben ser claros: sin agresiones, ni interrupciones. La conclusión del encuentro debe quedar clara para todas las partes.

– Al chismoso háblale con frases cortas, esto lo desarmará. “Esto no es asunto tuyo”, “Me extraña que hables así de tus compañeros de trabajo”, “Esto que dices habla peor de ti que de los demás”, son frases adecuadas para lidiar con estas personas.

– Recuerda que lo ideal es parar el chisme lo antes posible: si no, puede agrandarse y empeorar.

Los tres filtros

Para guiarte ante una información, puede servirte la anécdota de los Tres Filtros de Sócrates.

Un discípulo llegó muy agitado a la casa del filósofo y le dijo:

– “¡Maestro! Quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…”

Sócrates lo interrumpió diciendo:

-“¡Espera! ¿Ya hiciste pasar a través de los Tres Filtros lo que me vas a decir?

-“¿Los Tres Filtros…?”

-“Sí” – dijo Sócrates. -“El primer filtro es la VERDAD. ¿Ya examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?”

-“No… lo oí decir a unos vecinos…”

-“Pero al menos lo habrás hecho pasar por el segundo Filtro, que es la BONDAD: ¿Lo que me quieres decir es por lo menos bueno?”

-“No, en realidad no… al contrario…”

-“¡Ah!” – interrumpió Sócrates.- “Entonces vamos al último Filtro. ¿Es NECESARIO que me cuentes eso?”

– “Para ser sincero, no…. Necesario no es.”

– “Entonces -sonrió el sabio- Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario… sepultémoslo en el olvido…”


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