Hay una razón por la cual Dios te acerca a ciertas personas y luego las deja ir.

Siempre dicen que no puede explicar realmente por qué se sienten de cierta manera sobre alguien. Por eso tener una chispa con algunas personas más que otras o por qué sientes de repente conexión a un extraño. Siento que Dios nos acerca a ciertas personas porque son las personas que necesitamos en nuestras vidas ahora. Estas son las personas que o bien nos enseñan importantes lecciones sobre la vida o de nosotros mismos.

Hay una razón por qué Dios mueve tu corazón hacia una persona determinada y por una razón por qué te has unido a ciertas personas más que otros. Cuando miro hacia atrás, no hay una persona realmente quise cerca que no haya tenido algo valioso que me enseño o no haya jugado un papel importante en mi vida. Y la ironía, la mayoría de estas personas eran temporales porque su deber era mostrar una manera diferente de vida y luego me liberó.

A veces las etapas de tu vida determinan qué clase de personas atraes y creo que esa es la belleza de la fe, Dios te envía a la gente que necesita en el momento adecuado. Él te da las respuestas que buscas a través de estas personas. Le ilumina por traerle más cerca a la gente que saca lo mejor de ti. Él te ayuda a cuando estás luchando, tirando más a aquellos que son capaces de cavar y quitarte de la oscuridad.

Es sólo que a veces tratamos de hacer de estas personas temporales, personas para siempre pero lo que ocurre es que no era su papel. No están destinados para permanecer para siempre en nuestras vidas. Dios los llamó a estar ahí para nosotros para sólo un corto período de tiempo. Dios los llamó para estar en nuestras vidas para que logren mejorarnos para aquellas personas que si están destinados a quedarse para siempre.

El problema es frustrarse cuando estas personas nos abandonan, porque no podemos dejar ir. No entendemos por qué Dios nos quita algo tan bonito o alguien que nos sanó, pero si usted lo mira desde la perspectiva de que si estas personas han sobrepasado tu confianza o su tiempo para estar en nuestra historia, su belleza se desvanecerá, va a morir su amor, su historia no será inspiradora ya y se convertirán en una carga que no estamos destinados a llevar, todo empezará a tener sentido.

La esencia de dejar ir es la fe. Fe en que esta historia es mejor dejarla así. Queda mejor la manera en que Dios la escribió. Tal vez la reescritura va a arruinar la historia. Tal vez cambiarlo no le dará un final feliz. Tal vez estas personas son ángeles enviados para enseñarte una lección o curarte o te hacen una mejor persona y cuando el tiempo está para arriba, vuelan.

Tal vez estas personas son también las que te enseñan a dejar ir, a como separarse, a cómo darse cuenta que cuando la parte de alguien en tu historia se terminó, tienes que tener fe en que la siguiente persona que Dios te trae es exactamente la que necesitas, incluso si tu no lo sabes todavía.

Porque sé que el día que conoces a la persona que quiere quedarse para siempre, lo podremos reconocer desde una milla de distancia, reconocer a esa persona en una sala con una multitud de personas, porque finalmente entendemos la diferencia entre alguien que toca nuestra mano y alguien que toca nuestra alma.


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