Hay una gran diferencia entre cuidar tu corazón y clausurarlo.

​Es normal que después de una separación o decepción amorosa sientas que tu corazón está roto y que nunca más vas a volver a enamorarte ni a sentir nada. Volver a confiar en una persona es algo que evitamos cuando hemos sido traicionados o creemos que se burlaron de nuestros sentimientos. No cierres tu corazón al amor, solo porque alguien jugó contigo, te traicionó o no sintió lo mismo que tú ni te correspondió de la misma manera.

​Sabemos que es difícil y doloroso que te hieran y jueguen con tu tiempo y tus sentimientos, pero no por eso debemos juzgar al resto de las personas como si todos fueran a hacer lo mismo. Sabemos que confiar es difícil cuando sientes tu corazón destrozado y crees que nunca más tendrás la capacidad de sentir lo mismo por otra persona.

​Estos momentos de indecisión te hacen crear máscaras de indiferencia, dolor y frialdad ante los demás haciendo creer que ya no tienes sentimientos dentro de ti y que en tu corazón ya no hay espacio para el amor, pero esto resulta contraproducente, porque te haces daño a ti mismo ocultando tu verdadero ser y aparentando ser quien no eres.

​Existe una gran diferencia entre cuidar tu corazón y cerrarlo para siempre, clausurarlo de por vida. El amor siempre implica riesgos y quienes han sufrido varias decepciones, podrían tender a sobreprotegerlo, evitando exponerlo demasiado a situaciones donde se ve que, tarde o temprano, habrá algo de sufrimiento.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"