¿Fuiste víctima de una infidelidad? Esto es lo que debes saber y lo que no debes hacer.

Ser infiel es un acto mal visto en todo el mundo y desde tiempos memorables ha sido severamente castigado con pena de muerte, torturas, decapitación, castración, exclusión social, excomunión, hoguera, amputaciones, son sólo algunos de los métodos dramáticos que históricamente algunas sociedades han tomado en su intento fallido de acabar con la práctica de infidelidad.

Este acto de traición ocurre desde hace muchos años y actualmente está más vigente que nunca, de acuerdo con estudios de la American Association for Marriage and Family Therapy, el 60% de los divorcios y separaciones se producen actualmente por razones de infidelidad.

Por lo tanto, es común que si tu pareja te engaña desees darle una cucharada de su propia medicina. ¿Crees que encuentres algún beneficio al vengarte? Los especialistas nos cuentan qué es lo que en realidad sucede cuando aplicamos la ya abolida ley: Ojo por ojo, diente por diente.

La necesidad de venganza nace de la impotencia, el dolor y la necesidad de encontrar el balance nuevamente, algo donde ambos estén en la misma situación. No obstante, a lo que muchas personas piensan, la sed de venganza tras una infidelidad no tiene tanto que ver con el odio, sino con la desesperación de volver a quedar en la misma página con tu pareja.


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