Estos son los códigos de amor que deben existir en una relación.

Empezar una relación de pareja es difícil si no sabemos cómo elegir, cómo cortejar a quien nos gusta o cómo aceptar el rechazo. Una vez que todo salió bien y ya nos dijeron que sí, es importantísimo realizar ciertas actividades que nos permitirán mantener una relación feliz, estable y duradera.

Una de las claves más importantes es comunicarse con la pareja, no solamente con palabras y conversaciones, también es necesaria la comunicación sexual. Todos utilizamos un amplio lenguaje de palabras, miradas, signos y gestos que revelan lo que sentimos, deseamos y rechazamos. Estos códigos varían de persona a persona, de cultura a cultura, como besarse, abrazarse, tomarse de la mano, la desnudez, etc.

Muchas veces, los códigos de cada uno de los miembros de la pareja no coinciden, porque cada uno de nosotros tenemos respuestas aprendidas y como tales, se pueden desaprender y reaprender conductas nuevas que les sirvan a ambos miembros.

Algunas sugerencias para mejorar la comunicación con la pareja son: escribir una lista con las señales no verbales que tu pareja tiene contigo, para leerlas juntos y comprender qué necesitan del otro. No basta con que otra persona nos quiera, pues es típico escuchar ‘si él me quisiera, seguro se daría cuenta de lo que yo necesito’. Esto no es verdad, por lo que es importante expresar nuestras necesidades.

A continuación describimos algunos códigos que son necesarios llevar a la práctica en una relación de pareja.

Son pequeños cambios que no requieren de un gran esfuerzo y que, sin embargo, implican el fortalecimiento de tu relación.


– No ir a dormir estando enojados. Esto puede sonar muy cliché, pero es una de las señales más importantes a tomar en cuenta. A pesar de que hayan tenido un día lleno de problemas, éstos no deben llegar a la habitación, no deben influir en la convivencia de ustedes. La mejor herramienta es sentarse a platicar, tomar decisiones e irse a la cama en armonía.

– No guardar secretos. Hay cosas que son parte de nuestra intimidad y que consideramos que no debe saberlas nadie más. Si tu secreto no afecta a tu pareja ni a tu relación, puedes mantenerlo contigo, pero siempre es importante crear un clima de plena confianza con la persona que amas.
– A pesar de tener un compromiso juntos, ambos mantienen su libertad. Estar en pareja no significa dejar tu vida de lado, olvidarte de tus amigos ni dejar de hacer las -actividades que te gustan. Compartir tu vida es importante, pero es igualmente importante la capacidad que tienes de seguir con tus sueños personales, con tus amistades de siempre, haciendo las cosas que te hacen feliz.

– Trabajar en equipo. Si decidieron vivir en pareja, lo mejor es trabajar juntos por las mismas cosas, poner horarios para realizar las labores del hogar, horarios para salir a hacer deporte, tiempo para cultivar sus relaciones sociales, tiempo para ustedes solos, etc.
– Salir de la rutina. Contrario a lo que se piensa, la rutina no es mala ni es destructiva, porque brinda estabilidad y seguridad, pero esto no significa que hay que dar todo por hecho, por lo que es necesario que de vez en cuando salgan de paseo, vayan a un restaurante nuevo, conozcan gente, etc.
La licenciada Diana M. Resnicoff sugiere hacer varias cosas para lograr una mejor comprensión con tu pareja. Tanto si en este momento tienes pareja o no, siempre es necesario adquirir conocimientos y herramientas para tener una relación sana.

Primero debemos entender la sociedad en la que vivimos actualmente, en donde nos hemos acostumbrado a que cuando algo ya no sirve se tira, ya no se repara, una sociedad en donde todo se ha vuelto desechable, incluso las relaciones íntimas.

Por lo anterior, el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, acuñó el término ‘amor líquido’, para definir a las relaciones frágiles que se establecen en la actualidad, donde ambos esperan encontrar a alguien que les ame sin ofrecer nada a cambio, en un amor egocéntrico donde se privilegia el consumo del otro, y cuando ya no satisface las necesidades, se salen a buscar a otra persona.

Es por eso que si tú no quieres ser parte de las personas con un amor líquido y estás dispuesta a mantener una relación de pareja sana, debes conocer algunas claves, además de las que brindamos anteriormente:

Intentar no caer en la idealización del amor. El amor es idealizado y visto como algo maravilloso, gracias a las canciones, las películas, las novelas, etc., pero en la vida real no podemos quedarnos con esa visión idílica propia de los adolescentes. Tienes que tener en cuenta que en una relación es normal, e incluso sano, que existan dificultades y desencuentros, ya que está formada por dos personas reales con aspiraciones y deseos propios. Esto supone considerar que todos tenemos cualidades positivas y negativas, por lo que la relación también será así. Aceptando esto, aceptaremos mejor las dificultades que se presenten y poder trabajar en ellas.

Considera que cada uno tiene que ser feliz por su cuenta para poder ser felices juntos. Es un mito pensar que alguien más te va a hacer feliz aunque tú no lo seas por ti mismo. No descuides tu felicidad personal, cuida tu amistad, cultiva tus aficiones e intereses y desarrolla tus aspiraciones profesionales. Dos personas realizadas juntas, multiplican su bienestar.

Alimentar el amor diariamente. El amor no es suficiente para que una relación funcione, es imprescindible cuidar los pequeños detalles cada día, para que vayan por el mismo camino y logren crecimiento personal y como pareja. Pon atención a los detalles fundamentales como tus palabras, tu actitud, el trato diario, aprende a escuchar, sé flexible y dedica tiempo de calidad a tu pareja.
Ten disposición para aprender cosas nuevas y para ser consciente de que habrá crisis inevitables y deberás tener inteligencia emocional para superar los problemas. Trata de ser empático con tu pareja, dialoga, escucha y aprende a hacer pactos, pues ambos tienen diferentes maneras de ver la vida.

Comprender que la riqueza del amor se obtiene al dar. Si tienes amor para ti, puedes dar amor a los demás, esto se aplica a todas tus relaciones, no es exclusivo de la relación de pareja. Cuando tienes algo dentro de ti, puedes compartirlo con los demás y sentirte feliz. Lo mismo sucede con el amor de pareja, entre más se comparte, más se expande y hay más retroalimentación y entrega mutua.
Algunos ingredientes que debemos agregar si queremos tener una relación de pareja sana y duradera son: intimidad, tanto física como emocional; honestidad, para expresar tus deseos y necesidades; sensibilidad para captar lo que la otra persona está sintiendo; confianza, necesaria para compartir tanto lo bueno como lo malo de la relación.

Las mejores relaciones de pareja se dan entre dos personas espontáneas, generosas y seguras de sí mismas, que saben reírse de ellos mismos y que experimentan cosas nuevas juntos.


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