Este es el peor karma de una amante.

Cualquier mujer puede ser “la otra”, incluso la que nunca pensó que un día lo sería.
Normalmente, una no piensa en ir interponiéndose entre las parejas, pero cuando menos te lo esperas conoces a un hombre que te gusta a pesar de tener pareja, y una cosa lleva a la otra y surge la pasión.

El término “la otra” es de por sí denigrante para una mujer que su delito fue el enamorarse de la persona equivocada.

En los triángulos amorosos siempre alguien sale lastimado, y no me refiero sólo a la esposa, una mujer que toma el papel de amante también sufre el peso de su propia cruz. De esto tratan las dos historias a continuación.

hirley es la otra. Tiene 26 años y, desde que recuerda, siempre ha sido la amante, la moza, el segundo amor, la querida. En fin… Desde hace un par de meses había pensado en realizar esta nota, pero me parecía poco probable encontrar a una mujer que estuviera dispuesta a contarme su historia.

¿Cómo la conseguía? No podía poner en el muro de Facebook (como he hecho otras veces) una publicación que dijera: “Si eres la otra, me interesa tu historia. Escríbeme un inbox”.


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