Es posible una pareja sin celos?

En el mundo de las relaciones, las variables son infinitas. Hay quienes optan por modelos tradicionales y otros que eligen una forma de funcionamiento totalmente diferente. Hay incluso parejas abiertas, que desde el principio comienzan sabiendo que no serán para siempre y con una serie de reglas propias.

En las parejas, surge como un tema recurrente de conversación y discusión el tema de los celos, que oscilan desde lo leve y simpático hasta lo patológico y peligroso.
La cultura los ha normalizado, hasta el punto en que a veces se ve como algo bueno en las relaciones. Frases como “así se nota que le importo”, “lo hace porque me quiere”. De alguna manera, la persona que es motivo de los celos se convierte en un objeto y en propiedad del otro y la relación, en algo tóxico y potencialmente mortal.

Casi un infierno
Los celos pueden aparecer desde un comienzo de la relación o instalarse posteriormente, ya sea en forma gradual o explosiva.
Adoptan diferentes formas: desde pequeños comentarios y alusiones veladas, hasta conductas de seguimiento, intrusiones en las redes sociales o agresiones verbales y físicas.
En su desarrollo, se pueden acompañar de razonamientos distorsionados e interpretaciones erróneas acerca de lo que ocurre: todo se ve a través del cristal de la desconfianza y pueden generarse temor y ansiedad. No es extraño que el celoso comience a controlar a su pareja de diferentes maneras, buscando sentirse seguro y aplacar sus miedos.


Interpretaciones y razonamientos erróneos, miedo e inseguridad, conductas de control, es un modo de llevar adelante las relaciones, que puede avanzar como una bola de nieve, ya que el celoso puede tomar cualquier hecho insignificante como una “confirmación” de sus teorías de engaño.
Este patrón de conducta ha sido aprendida a lo largo de la vida, por lo que lo repetirá en sus sucesivas relaciones, independientemente de lo que ocurra. Es un modelo instalado en él y por tanto, podría llegar a cambiarse, aunque requiere un gran trabajo por parte del afectado.
Estas son algunas conductas de control que pueden manifestarse en estos casos:
– No dejar o impedir de alguna manera, que su pareja vaya a determinados lugares o que se encuentre con algunas personas. Lo que buscan es reducir la probabilidad de que pueda ser infiel.

– Limitar las oportunidades para que la pareja conozca a otras personas. El miedo subyacente es que le puedan atraer más, revelando la profunda inseguridad del celoso. Por este motivo, llama o mensajea constantemente a su pareja, queriendo confirmar dónde está y con quién, pidiendo ayuda por cualquier motivo, cuestionando todas sus explicaciones y en ocasiones, preguntando en esas comunicaciones si está bien con la relación, si le sigue queriendo, etc.
– Las conductas extremas de control pueden trasladarse a las redes sociales, ejerciendo un seguimiento de las publicaciones y “me gusta” de su pareja, así como de sus amistades, viejas o nuevas. En ocasiones, estos celosos patológicos van un poco más allá y exigen la contraseña de las diferentes redes sociales, para que nada se les escape.


– En ocasiones, los que padecen celos enfermizos van al trabajo de sus parejas, una “visita sorpresa” que se disfraza con contenido afectivo o romántico, pero que en realidad es un intento de controlar y verificar lo que allí ocurre… o intentar corroborar sus sospechas.
Estas conductas no cesan nunca y en realidad tienden a aumentar, porque se retroalimentan y no hay manera de detenerlas. El celoso no se conformará con ninguna explicación y siempre tendrá nuevas dudas e interpretará equivocadamente nuevas señales que le despierten sospechas. Siempre sentirá que debe mantener el férreo control sobre la pareja y este control será cada vez mayor.

Las otras relaciones

Hay quienes se comprometen a una relación monógama, pero marcan claramente una línea que no se puede cruzar: la de los celos. Deciden que en su pareja reine la confianza mutua y la libertad necesaria para que cada miembro interactúe en forma individual con otras personas, pasar tiempo con amigos, viajar y hacer actividades fuera de la pareja.
Estas personas relegan a los celos a una posición secundaria y no permiten que marquen el ritmo de la relación. En lugar de verlos como algo “romántico” y que fortalecer los lazos entre dos personas, lo ven como un límite para el crecimiento de cada uno y de la pareja como tal.


En realidad, estas personas han entendido que los celos son como un pequeño monstruo, que crece con el tiempo y se alimenta de la decepción, las expectativas y la duda. Es además como una bola de nieve, ya que lo que constituía una pequeña sospecha puede hacer que cosas absolutamente triviales pasen a ser pruebas contundentes de un engaño. Lo que podría ser una relación sana, pasa a ser una peligrosa unión, donde abundan las discusiones, las confrontaciones, las agresiones verbales y físicas e incluso, la violencia.

En las relaciones sin celos no existe el “control” sobre la pareja, que es la base de muchas relaciones tóxicas. Al no poder controlar a su pareja, no queda más opción más que jerarquizar la confianza mutua… algo que funciona muy bien. Para estas personas, el amor es muy importante, pero también lo es la independencia. Dejan de lado la forma de funcionamiento de muchas parejas, que entran en una relación para prácticamente “fundirse” con su pareja y hacer todo juntos: fiestas, reuniones de todo tipo, conciertos, comidas familiares, a todos lados van en pareja..
En este tipo de relaciones, sin celos, existe la independencia y aunque sin problemas pueden ir a cualquier evento juntos, disfrutan también seguir teniendo actividades por su cuenta. Esto reduce el estrés en ambos, al sentirse libres de administrar su tiempo y evitar situaciones de compromiso.


Eliminar los celos cambia el pensamiento de las personas: aunque estén separadas momentáneamente, no piensan que las están engañando, simplemente saben que pueden estar haciendo cualquier otra cosa porque no dependen de uno para lograrlas.

Si en tu relación los celos han entrado y la están dañando, ten una charla profunda y sincera con tu pareja. Si no pueden resolver el problema solos, consulten con un profesional.


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