Errores que normalmente se cometen después de una ruptura amorosa


Ahogar las penas en el Alcohol: “estoy mal, triste, necesito distraerme”, es válido y seguramente en estas ocasiones si vas a tener esas supuestas amistades, para llevarte de fiesta y darte licor hasta el amanecer, creemos que es la única manera de olvidar el estado en el que estamos ¿pero porque ahogarse en licor?, si al otro día la resaca no sólo es física, si no moral y económica, nos sentimos más deprimidos que el día anterior, hasta llegamos a pensar que es mejor dejar de vivir, pues el alcohol y las drogas tienen inhibidores que hacen que cuando pasa el efecto, la depresión sea más grande.

Un clavo saca otro clavo:¡mentira!, ¿Cómo podemos en medio de un duelo por amor entregar amor a otro?, no podemos tener una relación a medias, y mientras besamos y abrazamos a alguien pensar en otro, o solo utilizar a esa persona para dar celos, si llegamos a este punto estamos tan equivocados, ya que no podemos pasar por encima de nadie, ni hacerle daño a otra persona para llegar a nuestro fin; no olvidemos que de este mundo nadie se va sin pagar cuentas. Y además, ¿qué tanto puede funcionar una relación cuando aún se ama?, lo ideal en este caso, es dejar pasar el duelo sin buscar entrar en una nueva relación, empezar a pensar en uno mismo, en cómo recuperar la felicidad y la tranquilidad, volvernos a sentir libres, para de esa manera poder compartir nuestras vidas con otra pareja. El duelo por lo general dura de 6 meses a 3 años, entendiendo que ese es un duelo normal (si el duelo se da en un tiempo más largo, la persona debe ir a terapia) El tiempo de duelo lo determinas tú, con la reflexión, entendiendo que la reflexión es la clave para sanarte, dejar atrás el pasado y volver a vivir.

Lo más normal es que con el paso del tiempo cada ser humano supera esa sensación de vacío, de tristeza, o de profundo dolor. Y también suele pasar que un día se despierta libre de esa angustia, y al poco tiempo se ríe de sí mismo por haber sufrido y llorado tanto por un amor que ya no tenía amor. Así nos pasa a todos en la vida, porque este dolor es parte de crecer, parte de madurar, hasta llegar a la conclusión que el verdadero amor de cada ser humano, el que nunca se termina, es el amor propio, que le acompaña para siempre. Así que no hay que extrañarse que con la vida uno aprende a reírse de todo, hasta de uno mismo.


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