Enamorada o tranquila: ¿qué es mejor?

La evaluación de lo vivido y de la vida misma varía con los años.

“Cambia, todo cambia”, dice la canción.

Cuando somos jóvenes consideramos importantes cosas que más adelante vemos como insignificantes y relegamos otras que con el tiempo vemos que son fundamentales.

Y por ello encontrar al amor de la vida y estar enamorada, es algo cuya importancia puede modificarse a medida que pasa el tiempo.

El gran mito

Podemos decir que la gran mayoría de los seres humanos viven esperando encontrar a la pareja perfecta, la “media naranja”, como si en ello estuviera el fin de la autorrealización.

Eso es algo antiguo pero que se reinventado con la utilización de los medios tecnológicos existentes: programas de televisión, grupos en las redes sociales, aplicaciones en el teléfono, la gama de recursos es prácticamente infinita.

Lamentablemente, en muchas ocasiones que la búsqueda más importante no debe ser hacia afuera, sino hacia adentro: si nos conocemos a nosotros mismos, difícilmente nuestra búsqueda estará bien orientada y resultará fructífera.

Por ello es que vamos de relación en relación, buscando tapar las propias carencias con personas no adecuadas. Encontrar el equilibrio interior y la paz debe venir de la mano con el autoconocimiento, no con el establecimiento (o no) de relaciones de pareja.

Un equilibrio que se logra en base a la relación con otra persona, equivale al estado logrado al sentarnos en una silla de tres patas: es algo inestable y que depende de otra cosa.

Las frases como “cuando tenga novia asentará la cabeza”, “todas mis penas se aliviarán cuando encuentres a mi hombre ideal”, “estas cosas te pasan porque no encontraste al hombre de tu vida”, prácticamente anulan tu personalidad y tu capacidad para manejar tu vida y lo que ocurre en ella.


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