En Francia se multará los piropos callejeros y el acoso público

Una faceta del acoso sexual que se encuentra casi normalizada en la sociedad es el piropo callejero. Esto abarca desde comentarios no solicitados de su apariencia hasta lo obsceno y morboso. En medio del escándalo por las acusaciones de acoso sexual por parte del productor Harvey Weinstein, son muchas ya las mujeres que se han unido a la campaña #MeToo para denunciar sus experiencias de acoso.



Muchas de estas denuncias que se han hecho públicas en perfiles y redes sociales hacen alusión a todo tipo de experiencias. Desde aquellas más graves hasta al acoso verbal cotidiano al que diariamente nos enfrentamos. Las estadísticas dicen que en México, el 50% de las mujeres sufren algún tipo de abuso sexual a lo largo de su vida.  El abuso empieza por la falta de respeto. Si no respetas a la mujer, la vas a ver como un objeto, algo que se usa y se aprovecha. Por lo tanto es importante cambiar la mentalidad de toda la sociedad. Que se reconozca que incluso los piropos no solicitados deshumanizan a la mujer, convirtiéndola en algo lindo, sensual o útil para “sacarse las ganas”.

Para hacer frente a esta práctica habitual, el gobierno de Francia está planeando desarrollar una legislación que penalice a los hombres que practican acoso callejero. En Francia muchas mujeres también se han unido a la campaña #BalanceTonPorc, algo así como “desenmascara al cerdo”.

La iniciativa pretende llenar la red de imágenes de acosadores para intentar frenar este comportamiento sexista, poner en evidencia a todos esos hombres y hacer visible la magnitud del problema.

“Sabemos muy bien en qué punto nos empezamos a sentir intimidadas, inseguras o acosadas en la calle”, explicó Marlen Schiappa, la ministra de Igualdad de Francia para la cadena RTL. Schiappa ha anunciado en el marco de esas declaraciones que el gobierno estudia implementar una legislación específica para combatir el acoso.

Según Schiappa, la futura normativa francesa precisará una definición exacto de lo que implica el acoso callejero y delimitará los límites de los silbidos, la persecución o intimidación. Se establecerá castigos distintos en función de la gravedad del acto. Se prevé que la norma entre en vigor el próximo año.

Poro otro lado, el texto legislativo quiere alargar los periodos de prescripción por los delitos sexuales contra menores. “Muchas víctimas nos explican que necesitan tiempo para acudir a la justicia” a denunciarlos. Shiappa cree que una prescripción de 20 a 30 años le parece una “posición equilibrada”



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