Él ya se fue, entonces no lo retengas en tu memoria.

¿Por qué? Es quizás la pregunta universal que todos nos hacemos cuando perdemos a quien tanto amamos. La respuesta solo el tiempo te la dará si todo terminó y ya no hay marcha atrás.

Se sufre por amor, pero nadie muere de amor, el dolor es allí la confirmación de que tu psiquis está haciendo el esfuerzo por recuperar ese equilibrio perdido. Hay que vivir el duelo, caminarlo, atravesarlo, pero luego hay que dejarlo ir para volver a levantar el vuelo. ¿Sabías que hay 3 cosas que te impiden dejarlo ir?

La importancia del duelo

Si tu relación no funcionó y se terminó diluyendo, debes cerrar esa puerta con llave y retomar tu vida, no desde donde estaba cuando comenzaste tu relación, sino, cargando en la maleta la experiencia adquirida con tu historia al hombro y emprender el camino.

¿Cuándo es posible cerrar la maleta y caminar con ella? Cuando él se fue comenzaste ese tránsito pesado que es el dolor de la pérdida, el duelo, empiezas a cargar lentamente ese bolso de viaje con todo lo que has vivido, lo harás para que sirva a lo largo del trayecto, pero no para recordar lo que te duele. Debes sufrir tu pérdida, exteriorizar tus emociones.

Cuando se pierde a un ser querido se sufre, es la reacción natural del ser humano. Es saludable sufrir en las circunstancias extremas, pues es un proceso por el cual el alma se libera de esa carga que le pesa.


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