¿Qué dicen las chicas? ¿El tamaño si importa?

Cuántas veces la mujeres sufrimos por lo que otros dicen, ¿verdad? Es hora de mirar la realidad con nuestros propios ojos y no solo con las palabras de quien no nos conoce. Es el momento de pensar y sentir por nosotras mismas. También de ayudarnos y compartir. Basta de sentirte sola o tonta.

¿Tienes preguntas sobre chicos y relaciones? Pues vamos a ver si coincidimos y sacamos algo en claro. Entre nosotras, como amigas. Porque hay cosas que los mayores no te comentan o las lees en revistas para adolescentes y parecen frases para nenas.

Eres adulta, ¿verdad? Vamos a ver si podemos sacar conclusiones y mostrar un decálogo de frases sobre el tamaño de “la cosita” de tu chico.

1. Las amigas se cuentan el tamaño

Entre amigas se cuentan muchas cosas y la sinceridad es muy importante. En temas de relaciones más, porque es tocar sentimientos, detalles íntimos, prácticas con chicos. Y, claro, acaban saliendo las comparaciones. Este me hace así, el mío me trata asá, en la cama hacemos esto y lo otro.

Se comentan formas, medidas: está musculoso, se ve fibroso, mide tanto… Comparar los cuerpos puede avergonzar a alguna, ya que todos los chicos no son iguales. Pero, al final, ¿él te complace o no? Es lo que importa.

2. Mi novio lo tiene más grande

Seguimos con el tema de las comparaciones. Parece que ya sea dinero, éxito, o lo que se te ocurra, cuanto más mejor. Y si hay vergüenza porque tu chico no coincide con las medidas que te ponen las amigas delante, luego puede haber resentimiento, o miedo a hablar de tu chico.

Y alguna vez llegarás a cama y te preguntarás por qué tu novio no la tiene como la de tu compañera. Yo creo que lo mejor es volver a la pregunta de antes: ¿te complace o no?

3. Es grueso pero con cabeza chica

El placer de la chica se sitúa en los primeros centímetros de su órgano sexual. Esto coincide con la parte que mejor rodea y fricciona el aparato de tu novio. Lo que no suele comentarse cuando se habla de tamaños es si esto se refiere a largo o ancho.

Un buen órgano grueso te dará placer justo donde lo necesitas. Si su cabeza es chiquita puedes excitarlo mejor y rodeársela con tus manos o los labios inferiores, dándole más placer al abarcar más espacio placentero.

4. El tamaño importa

En el orden del placer sí importa el tamaño, ya sea de largo como de ancho. Los nervios de placer se extienden una serie de centímetros que deben ser estimulados. Fuera de ellos, poco importa el tamaño, pues la cavidad física se abre en el interior de tu cuerpo y el aparato de tu chico ya no tendrá tanto roce placentero.

Fuera del placer, podría aparecer el dolor si hay muchos centímetros de una parte y pocos de otra. El tamaño importa, sí, pero de ambos lados: largo y profundidad. El tamaño que se mide suele ser de la punta a la base, o viceversa, pero habría que fijarse qué parte es más sensible y usas en tu beneficio.

5. Más importa el placer

Al final, con quien estás es con quien te acuestas. Si a la hora de la intimidad te satisface, no hay más que decir y bien satisfecha puedes decírselo a tus amigas. Cambia de mentalidad: importa el placer de ambos. Imagina que por tener un miembro enorme te hace daño o no llega a introducirse completa. Peor estamos. Por eso, tú mira por tus orgasmos y los suyos.

Del resto, “ande yo caliente y ríase la gente”, ¿a que sí? Un tamaño mayor implica más fuerza en sus músculos de la zona íntima. ¿Y si resulta que es grandecita pero luego no cumple o pronto regresa al estado de relajación?

6. El sexo sabe de países

Se han publicado algunas estadísticas por países para saber la longitud de los miembros varoniles. Efectivamente, hay diferencias entre ellos. Pero son diferencias estadísticas. Por ejemplo, que el hombre africano tenga fama de portar la mayor longitud no implica que todos ellos vayan a ser superdotados.

O si de los asiáticos se habla de su escasez, ¿quién te dice que no vayas a tener al chico del lejano oriente más potente? La estadística muestra tendencias. Quizás tu chico se anime a medírsela ante ti y puedas ver si corresponde, o no, a lo habitual.

7. Fantasea pero recuerda que es fantasía

En el mundo de las fantasías, planta mejor un órgano grueso y largo, generalmente. Analiza las tuyas. ¿Cómo te imaginas a tu semental? ¿Le pones medidas o te fijas en su deseo por ti y sus proezas nocturnas? Cuando distingues entre necesidades y fantasías te liberas y lo ves todo con perspectiva.

Quizás la fantasía te ayude a la hora de estimularte o estallar de placer. Pero, en el día a día, ¿eso funciona? ¿Encuentras alguien de tus preferencias fantaseadas? Es más, ¿te lo imaginas contigo en la realidad? ¿Sería tan maravilloso como en tus sueños?

8. Háblalo con tu chico

Lo que suele ser charla entre amigas podrías convertirlo en una conversación picante con tu novio. Estas son cosas que no suelen decirse las parejas pero podría darle más vida a su relación. ¿Cómo se considera él de dotado? ¿Cómo te gustaría a ti?

¿Además del tamaño, le pides algo más como amante? ¿Qué resaltan de sus cuerpos? ¿Él fantasea respecto de ti? Cuando miras todo lo que hay alrededor del “tema” pueden saltar chispas… y sientes en tu carne si el tamaño lo es todo.

9. ¿Cómo se ve él?

Una opinión a tener en cuenta es la de tu novio. Si va al gimnasio y ve a otros chicos, ¿se compara con ellos? ¿Qué tal se considera él mismo? Pregúntale y dale confianza para abrirse. Tú misma, si has tenido varias relaciones, ¿cómo ves su miembro respecto a otros? Piensa en el tamaño pero también en el tiempo de erección, su aguante, y detalles que te den una imagen general. ¿Has elegido al mejor? ¿Te hace sentir la más especial?

Son temas que no siempre salen en tus conversaciones pero que definen la felicidad en pareja. Al final, es cómo lo vivan  entre ambos y el gozo que les dé. Es importante que tú estés satisfecha con lo que tienes, pero no olvides la calma de él. Debe sentirse a gusto y ver que te sacia. Su virilidad se mide en más que centímetros.

10. Para tamaño el de tus orgasmos

Tu novio es más que su miembro masculino y hay muchos detalles que acompañan tu elección. Su cara, el cuerpo, el cuidado que te prodiga, sus detalles, el cuidado que te presta. Todo ello lo vuelven atractivo y deseable. ¿Es su paquete un buen complemento a todo lo demás?

En tus relaciones, ¿cuántos factores entran en juego a la hora de tenerte gimiendo? Seguro que su virilidad es uno muy importante pero, piensa, dónde quedan sus besos, caricias, juegos preliminares y su voz.


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